TORCACITA:
En días
como hoy me siento como el loco que en las alas de un verso quiso volar
y se hizo viento, mientras su palomita de tanto llanto se convirtió en
laguna.
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En días
como hoy la nostalgia zarandea a su antojo mi pobre alma. Sólo sé que
amarte como te amo es sacarle las espinas a la corona del Nazareno para
que hinquen mi frente, por haberme dado el privilegio de amarte.
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En días como hoy mi viejo corazón languidece sintiendo caer lágrimas de dolor en las ventanas de la ausencia.
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En días como hoy tu imagen se dibuja en el lienzo violeta de la melancolía.
Dicen que el alma ríe de dolor, y de dicha duele el corazón; pero ahora: corazón y alma se tuercen de dolor.
Dicen que el alma ríe de dolor, y de dicha duele el corazón; pero ahora: corazón y alma se tuercen de dolor.
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Hoy me
hubiera gustado enviarte una postal con flores escarlatas y brillos
nacarados, pero a través de estas líneas intento decirte lo que
siento...
Nalo Alvarado Balarezo
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UNA CITA CON EL AYER
Por Armando Alvarado Balarezo (Nalo)
Por Armando Alvarado Balarezo (Nalo)
Bendita noche bajo la luna chiquiana
que iluminó mi partida. Noche serena, noche callada que puso estrellitas
en el rojo grana de mis venas.
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Viejos ficus, mudos testigos de mi cantar infantil mientras te morías de risa en el zaguán...
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Pileta amada, a la distancia siento
tus latidos, estás sola y rodeada de silencio junto al quiosko de techo
carmesí; hay tantas huellas, tantos recuerdos apretujados de frío en tu
barandal, que hacen vibrar mi pecho de ensoñación...
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Los balcones parecen dormir sobre las veredas solitarias donde reposan su cansancio las viejas puertas, mas en las noches de luna hablan de amor, también del dolor de la ausencia y las penas de una partida que no muele el batán...
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Por eso escribo con gotas de shulay sobre aquellos instantes de ensueño que no olvida el corazón, porque fueron grabados por el viento en el cielo azul...
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Porque
la vida es un momento y nos pertenece, como el arco iris pertenece a la
lluvia y al Sol que derrama sus rayos de oro sobre el faldellín de la
cordillera, cuando busca el alma de la alborada. Entonces, ¿cómo no
sentirnos felices viendo al Aynín, nuestra venita de plata, latiendo en
las entrañas del valle que agradece al Creador con su canto de alabanza
por el agua que bebe?.
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¿Cómo olvidar los momentos de
contemplación telúrica con la aurora en las pupilas?. Ver reverbeando al
astro rey en la cima del Yerupajá, sintiendo el ondear de los
eucaliptos que juegan con el viento, y escuchar el trino del
pichuichanca al llamado de la mañana, mientras un batir de alas nos
eleva al Cosmos en rápido vuelo.
Quihuillán:
rinconcito seductor que acuna en sus muros el aroma de
los besos adolescentes que quedaron prisioneros en las redes del
tiempo, besos primaverales que sueñan bajo la sombra de la mágica roca,
en la melancolía serena de las noches de plenilunio...
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Usgor: cascada de embrujo que guarda en sus aguas cristalinas los susurros de tantos amores tiernos perfumados de Luna; susurros de abril de aquellas cuitas primeras bañadas de recuerdos que florecen en las alas de un suspiro...
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Usgor: cascada de embrujo que guarda en sus aguas cristalinas los susurros de tantos amores tiernos perfumados de Luna; susurros de abril de aquellas cuitas primeras bañadas de recuerdos que florecen en las alas de un suspiro...
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Faldas de Cochapata:
desde donde el maizal enamora a las estrellas, y el trigo se embriaga
con el rocío en cada despertar; allí cada noche los chuluc tocan sus
violines bajo las raídas pircas; allí todavía resuena la roncadora de
Antonio Padua, junto a las cascada de Putu que engríe con sus agüitas
cantarinas a la alfalfita tierna.
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Son momentos para evocarlos en silencio, con lápiz y papel, bajo la luz de un candil...
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Amigos: Mirtha Roque Ramírez, Isabel Leonor Durand y Pompeyo Yabar Dextre. Que Dios los bendiga. Un día como vio la luz primera en Chiquián nuestro recordado amigo Icha Durand, inseparable compañero de mis tíos Adolfito, Chanti, Pollito y Chemo. Todos ellos están en el cielo iluminando con sus sonrisas nuestros campos donde dora el trigo y trina el pichuichanca. Siempre recuerdo a nuestro amigo Icha, hilvanando puntada tras puntada los sueños del desarrollo de nuestra tierra en los cincuentas y sesentas.
Elevemos nuestras oraciones por el descanso eterno de sus almas buenas.
A nombre de la familia Alvarado Balarezo,
Nalo
A nombre de la familia Alvarado Balarezo,
Nalo
Fotografías de: Jaime Lara, Marcos Chamorro, Dante Aldave, Alex Milla, Felipe Alvarado, Dimensiones del Perú y ANI, con mi eterno agradecimiento.