sábado, 28 de mayo de 2011

IMÁGENES: CELEBRACIÓN DEL DÍA DEL IDIOMA NATIVO, ORGANIZADO POR LA ASOCIACIÓN UNIVERSAL DE ARTISTAS Y LITERATOS - 27 MAY 2011

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DÍA DEL IDIOMA NATIVO


MÚSICA - POESÍA - TEATRO

Viernes 27 MAY 2011 - 8 p.m.



Auditorio de la Casa de la Literatura Peruana


Jr. Ancash 207 - Antigua Estación Desamparados

(Espalda de Palacio de Gobierno)




IMÁGENES DE LA ACTIVIDAD: Armando Alvarado Balarezo (Nalo)


Bienvenida:

Armando Azcuña Niño de Guzmán
Director de Eventos Literarios de la SUAL





Conducción:


Guillermo Chancos Prado



Conferencia: Significado del Idioma Nativo

Rolando Santa Cruz



Conferencia: Día del Idioma Nativo


Juan Rivera Saavedra
Vicepresidente de la SUAL



Expresión Musical

Braulio Choquehuanca



Expresión Poética

Armando Azcuña Niño de Guzmán (Rumi Maki)



Expresión Poética

Eugenio León Osco



Expresión Poética


Niña Paola Chávez (Mullipa Rurun)



Expresión Poética

Niño Alvarito Rodríguez (El Ruiseñor de los Andes)




Teatro: Estampas Costumbristas

Alumnos de la Universidad Wiener
Conducción: Dramaturgo Humberto Cachay Quijano



Coro “Hermandad de Culto a Jesús de Ayacuchanos Residentes en Lima"




Diplomas de Reconocimeinto


A cargo de Javier Cotillo Caballero
Presidente de la SUAL


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DÍA DEL IDIOMA NATIVO

Buenas noches:

Buenas noches a todos, menos a uno. ¿Por qué me expreso de esta manera, dirán ustedes?

Porque ningún grupo humano –que recuerde- piensa idéntico. Siempre hay alguien que discrepe con uno.

Hoy, la Sociedad Universal de Artistas y Literatos (SUAL), me pide que regale unas cuantas palabras con motivo del Idioma Nativo. Sólo unas palabras. Para ser exacto: cinco minutos. Máximo: 7.

Por tal razón –para evitarme problemas- lo que haré es aplicar la “fórmula del caramelo” que solía usar papá. Es decir: endulzarlos…pero un poco.

“¿Cuál es la dichosa fórmula?”

Respondo:

Cuando papá falleció –os cuento-, sorprendió a la familia ver más de 300 niños acompañándolo a su última morada.

¡¿A qué se debió esto? ¿Papá había sido un profesor de primaria acaso? ¡No! ¡Simplemente: un sastre!

¿Y por qué aquella enorme y diminuta multitud…? ¡Explico!

Porque papá solía todas las mañanas, pararse religiosamente en la puerta de la casa, a las doce en punto.

¿Para qué? Simplemente: ¡ver desfilar a los niños, saliendo del colegio! ¡¿Sólo eso…?!
¡No! Descubrir quién era atento, educado, y quién no!

Al niño que respondía a su suave inclinación de cabeza y saludaba, le obsequiaba: un caramelo o chocolate.

Como se pueden imaginar: no tardaron mucho en darse cuenta los ratoncitos, de aquel detalle y –a la semana- los niños de 3 ó 4 colegios que rodeaban la casa se volvieron todos muy educados y, al descubrir que papá regalaba un caramelo y un enorme chocolate al que “saludaba y sonreía”… ¡¿todos aprendieron a saludar y sonreír, en corto tiempo.

¿De dónde sacaba dinero, papá para semejante derroche? ¿Era acaso millonario?

¡No! Sucedió que a su regreso de Europa conoció en el barco donde navegaba a dos personajes muy pobres. Un sargento que volvía de Francia, que llegó a ser presidente de la república (Luis A. Sánchez Cerro) y, un italiano que calzaba el pobre unas enorme alpargatas, por no alcanzarle la plata para comprar uno de cuero, y que empezó en Chucuito fabricando en plena vereda y vendiendo sus helados, de apellido: D`Onofrio. Pedro D`onofrio.

Cuando ambos amigos abandonaron su pobreza y llegaron a crecer, lo ayudaron, con toneladas de caramelos y chocolates semanalmente.

El que narra esta historia, quedó tan impresionado del cuadro que tuvo frente a él (masa de niños acompañando a papá) que, le movió el alma -y decidió junto con sus catorce hermanos- comprar caramelos, galletas y repartirlas entre aquellos pequeños como un acto final o despedida.

¡Dios…por qué hicimos esto!

¡Estallaron los pobres –que hasta el momento habían permanecido tranquilos- en un mar de lágrimas y mocos, mayor al de una Magdalena viuda.

Hoy –dije al empezar-, que era una noche especial para recordar las raíces de nuestro pueblo: quechua, aymara, amazónica y otras lenguas.

Recordar que: fueron violentamente mutiladas y extirpadas en 1530.

Humillados, sometidos, sojuzgados hasta nuestros días. Que la sombra del colonialismo, extendió su manto avasallador por despreciar al hombre peruano, creyéndonos incapaces de hacer o crear cosas importantes y bellas, por ignorancia. Por no tener la lucidez de observar que repetían valores de servilismo, de esclavitud y, que la libertad estaba: en romper cadenas.

Desde los años 50 –recuerdo-, un puñado de peruanos –escritores, músicos, pintores, artistas- lograron visualizar la problemática del indio y, juntaron sus manos mágicas a fin de tirar abajo aquella muralla que los separaba.

Artistas como Porfirio Meneses –extraordinario cuentista, autor de CHOLERÍAS y traductor de obras famosas como EL QUIJOTE DE LA MANCHA, en quechua: libro que no logró vender un ejemplar por un problema, insólito, casi increíble, de no creer: que los quechuas hablaban su idioma, pero… ¡no leían! ¿Cómo así…? ¡Por carecer de la apropiada educación! ¿O acaso algún niño de la costa nace leyendo el castellano: o idioma español…?

Con motivo del día del Idioma Nativo, me habría encantado esta noche hablar de pintores que conocí –como José Sabogal y Víctor Humareda- que amaron con pasión y abordaron temas nuestros, no tuvieron la suerte de ser reconocidos en vida, por ser –de seguro- muy caros.

Contar de José María Arguedas (del que fui su alumno en el colegio de Guadalupe) algunas anécdotas; Porfirio Meneses y Mario Florián con quienes tuve la suerte de fundar por la década del 50-, la Gran Unidad Escolar Bartolomé Herrera. Así mismo: Alejandro Romualdo Valle (hijo del maravilloso cómico Alex Valle), Eleodoro Vargas Vicuña (autor de NAHUIN), Carlos Eduardo Zavaleta (autor del CRISTO VILLENAS), y otros.

Narrar, comentar sobre la timidez de José María Arguedas y Mario Florián. La discusión del gran Arguedas con Porfirio Meneses, en el Primer Encuentro de Narradores en Arequipa. Donde a Arguedas se le ocurrió decir que la gente de la sierra era muy triste, y Meneses: “Soy serrano y opino lo contrario. El serrano es hipócrita. Se hace al humilde y triste frente al blanquiñoso, porque frente a otro serrano es alegre, ocurrente”. Y pasó a contar un chiste en quechua, que sólo rieron y festejaron tres o cuatro personas. Los que entendían quechua.

Como el noventa por ciento de los presentes se habían quedado en la luna, procedió de inmediato a contarlo en español:

“Dios bajó feliz a la tierra, se topó con un griego y díjole:

-Hijo, enhorabuena. Tengo un mandamiento para ti: NO MATAR.

-Imposible viejito, porque nosotros vivimos de la guerra.

Dios dio un paso por el mundo –más adelante-, se topó con un romano y díjole: Hijo, tengo un mandamiento para ti: NO ROBAR.

El romano abrió los ojos sorprendidos y repuso:

-Señor, ¡pero si vivimos saqueando a los pueblos que invadimos! Lo siento, pero no me interesa. Chau!

Dios dio un paso adelante, muy triste tropezó con un judío. Lo miró, recuperó de golpe la alegría perdida y díjole:

-¡Hijo, felicitaciones! Tengo un mandamiento para ti…

-¿Cierto? Cuánto mi va costar. ¿Pueido saber…?

-¡Es gratis hijo! ¡No te costará nada! ¡Ni un centavo!

-¿Naida? ¿Si? ¡Entonces, deime diez!

Y dios, le entregó los DIEZ MANDAMIENTOS…

En la traducción se perdió el humor y, ¡pocos rieron!

Sorprender a todos –es lo que me habría gustado- y contar la forma en que partieron de este mundo dos valores de nuestra literatura que abordaron el tema del indio, por la indiferencia de los gobernantes y culpa de unos cuantos periodistas: Alejandro Romualdo Valle y…Carlos Eduardo Zavaleta, ambos encontrados curiosamente en el suelo –sin vida, un día después de su muerte-.

Y contar –al menos- un pasaje de la vida de Carlos Eduardo fallecido no ha mucho -26 de abril- y, su primer amor –que aún me parece divertido-.

A la edad de 11 años nos contó que una vecina yacía de amores con su amigo Vicente Galleres. Que éste le dijo: “Se que te gusta y aloca mi chica, así que como he terminado con ella, te la quiero regalar. ¿Aceptas? Espero que sí”.

Uniendo la palabra a la acción, lo tomó de un brazo y jaló hasta la casa de Marujita Aza (nombre de la niña). Tocó la puerta, apareció ella, y diole la nueva: “Marujita le acabo de contar a Carlitos que ya no somos novios, así que te traigo mi reemplazo por tratarse de una persona maravillosa, aunque algo tímido”. Dicho esto –y cumplida su misión-, se mandó mudar dejándolos solos.

Marujita, miró a Carlitos, lo barrió de arriba abajo para salir de dudas, le regaló una sonrisa, lo jaló de su apretada chompa y le dio un beso –que lo estremeció de pies a cabeza- y… desapareció tras la ancha puerta de su casa.

No creerán, pero… esta historia me hace recordar un poco a mi vida… como le dijo Adán a Eva: “No hay tiempo que perder: volteemos la hoja”.

Años hartos lejos, los críticos –dueños y amos de alguna columna de un diario- siempre me han preguntado: “Señor Rivera, ¿por qué escribe tanto?”. Al parecer, les preocupaba por escribir poco, pero nunca se quedaron a escuchar mi respuesta por estar cansados o, no tener yo, un centavo en la cartera.

He ahí por qué discrepo en algunas cosas con Oscar Wilde quien solía decir: “No hay crítico que no se venda. Lo curioso es que no son tan caros”.

Hoy –veinte años después-, se me pregunta pero más elegantemente: “¿Por qué habla usted, tanto?”

Así que ahora… me limito sólo a sonreír.

Lo triste es que…de cientos o miles de entrevistas que me han hecho en sesenta y tantos años dedicados a la literatura, sólo una vez –un periodista francés-, me arrojó un puñado de preguntas a la cara, que pasé la de Churchill: “sangre, sudor y lágrimas”.

“Señor Rivera, no quiero que me hable de sus libros. Se que éstos pasan de doscientos y, ¡punto! Lo que me interesa es de dónde vienen las ideas. ¡Sus ideas! ¡Tantas ideas…!”

Así que… ¿adivinen que tiempo duró aquella famosa entrevista, llevada a cabo en Colombia? ¡Cuatro horas!

Hoy –por favor-, no pretenda que aborde el tema o me extienda un poco, porque sólo se me ha permitido cinco minutos o siete. Y creo haberme pasado: dos.

Por tal motivo, permítanme no agradecer vuestros aplausos, para que no tengan que decir: “¡te pasaste tres minutos Rivera, hablando¡ ¡Tres minutos!”

Juan Rivera Saavedra

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NIEVES ALVARADO

RITMO ANDINO DE HUASTA

NIÑA - DUO ANTOLOGÍA

ANANAU - ALBORADA

BANDA DE MANGAS

BANDA DE LLIPA

SECRETO AMOR

LUIS PARDO, EN LA VOZ DE CARLOS ORO

ORQUESTA RITMO ANDINO DE HUASTA

CHIQUIÁN - BELLEZA INCOMPARABLE

Oswaldo Pardo Loarte

La casa vieja - Nieves Alvarado

Chiquián - Marco Calderón Ríos

Hualín Aldave Palacios