sábado, 15 de agosto de 2020

FIESTA DE SANTA ROSA EN EL RECUERDO: PREPARATIVOS - POR ARMANDO ALVARADO BALAREZO (NALO)

 

 
  FIESTA DE SANTA ROSA DE LIMA EN CHIQUIÁN 
 
PREPARATIVOS 
 
Por Armando Alvarado Balarezo (Nalo)
 
Cada funcionario designa un camachico principal, una especie de administrador que se encarga de buscar peroles, pailas, magmanas (ollas grandes de barro), cuntus (cántaros para chicha de maní o de jora), etc. Asimismo contrata a las cocineras y ayudantas expertas en el arte culinario de fiesta, recomienda la orquesta o banda más adecuada, y garantiza la cantidad de leña necesaria.
 
 
Víctor Tadeo Palacios, funcionario por antonomasia
 
 
Es conveniente resaltar, que bajo una aparente calma los funcionarios planifican, coordinan, ejecutan y supervisan cada labor sin dejar asunto alguno en manos de la improvisación: vestuarios y contratos, reuniones permanentes donde se consolida la unidad familiar y se generan fuertes brazos de solidaridad con los vecinos y amigos; son sellos característicos de los que asumen los cargos con seriedad y devoción. "Solamente pasando como funcionario se puede aquilatar el valor de la entrega para mantener latente nuestra identidad cultural", recalca Roberto Barrenechea Martel, ducho en temas costumbristas.
 
Durante los primeros meses del año el pueblo colabora con los funcionarios, pero es a partir de la víspera del Huilacuy de la Municipalidad (15 de agosto), que estos quehaceres se intensifican hasta que todo esté oleado y sacramentado el día de la Salva (28 de agosto). Y así sucesivamente para cada actividad durante la festividad; empero, este sentimiento participativo que renueva mes a mes el linfa del corazón festivo, pasa desapercibido a los ojos de los visitantes que encuentran la mesa tendida con delicias a punto de buen diente y garganta afinada. Quizá en esta vigorosa urdimbre del tejido costumbrista radica la cultura de solidaridad, tan arraigada en Chiquián desde épocas ancestrales; de ahí que los funcionarios procuran mantener al tope el ánimo corporativo, brindando cariño fraterno en casa o en el lugar donde se lleva a cabo la faena, a través de comida, bebida y música. 
 
Hasta fines del siglo XX, los artesanos chiquianos fueron los encargados de confeccionar atuendos, vestidos y complementos de fiesta. En este nuevo milenio casi todo se lleva de la Costa por efecto de la migración y de los programas asistenciales mal planificados que han anquilosado las manos de los trabajadores manuales. Los sastres y costureras de antaño confeccionaban ternos, vestidos, llicllas, faldellines, remangas, etc. Los tejedores fabricaban ponchos, frazadas, jergas, aperos... Los maestros trenzadores y talabarteros burilaban monturas y confeccionaban el equipo de arreo y demás accesorios de la cabalgadura. La confección de mantos y capas de los santos patronos estaba a cargo de don Eulogio Rivera Fernández, el bordador más solicitado de la provincia. Nuestra recordada Dolorita Aguirre Novoa, hacía coronas de rosas para los sombreros del Capitán y su comitiva, los adornos de las andas, y las flores que adornaban las orejas de las pallas, así como las moñas para los toros bravos, los adornos de los caballos y la cubierta multicolor de las banderillas que no se utilizaban para herir al empitonado, sino como complemento del desfile de las cuadrillas en el ruedo; es decir, eran banderillas con alma de madera no de acerado arpón. Los alimentos y bebidas fermentadas se preparaban con ingredientes chiquianos. La Costa abastecía de alcohol, frijol, pañalones (pañolones), castillas, maní, especerías en sobres y al granel, sal, azúcar, harina, querosene y cerveza. En suma, toda la fuerza trabajadora se involucraba para darle el brillo necesario a la festividad, sobre todo los comuneros como nervio y músculo del pueblo.
 

Leñada (llantay o llantacuy)


 
 
Entre marzo y mayo, los funcionarios (Capitán, Inca, Estandarte, Rumiñahui, mayordomos y mayoralas) hacen su leñada con el apoyo de familiares y amigos, a quienes compensan con comida, chicha, licor y música. La leña reposa apilada secándose al natural en casa del funcionario para su uso en agosto y septiembre. 
 
 
El Ashuacuy
 

 
 
Esta actividad, también conocida como 'Ashuay', se realiza entre el 24 y el 26 de agosto, y tiene por finalidad preparar y almacenar chicha de jora o de maní en calidad y cantidad suficiente para satisfacer la sed de la concurrencia. La preparación y el entierro en cántaros de barro es efectuada por personas expertas que le dan el sabor y la consistencia de fermentación adecuada. Se prepara durante el año en pequeñas cantidades para su consumo en las actividades preparatorias.
 


 
Sobrevive la creencia de que la chicha con agua de manantial sabe mejor gracias a su pureza, razón de más para dejar el agua de caño sedimentando su impureza durante una noche. También es importante hervir el maíz y el maní manteniendo estable la llama del fogón. Un viejo catador de chicha solía cantar entre sorbo y sorbo: 'La chicha de jora es buena a toda hora, / estira el brazo shay, / dobla el codo / y adentro hasta la última gota'. 
 
Amasijo
 


 
Dependiendo de la disponibilidad de panaderías, a partir del 26 de agosto se inicia la labor de amasijo. El Capitán utiliza de 12 a 20 quintales de harina; la Estandarte: de 6 a 8; los mayordomos: 4 cada uno; El Inca y Rumiñahui: de 2 a 3; las mayoralas: 1 cada una. Muchas personas se acercan durante el amasijo y colaboran con aceite, harina, manteca, etc., y reciben como agradecimiento cierta cantidad de masa, dependiendo de lo ofrecido. No faltan algunos que llevan su propia masa para ahorrarse el horneado. La preparación de la masa de fiesta, así como su maduración, sobado, tableado y horneado lleva su tiempo.
 
Los niños, bajo el abrigo bíblico: 'comerás el pan con el sudor de la frente' acompañábamos a nuestras madres a los lugares de amasijo, y entre pala y pala nos poníamos 'manos a la obra', sólo que nuestros pequeños bollos deformes entraban al horno más oscuros que el de los panaderos expertos.
 
Se fabrican panes para la mesa: molletes, roscas y pan cotidiano; de colación: jaratantas, roscas y bizcochuelos; y los especiales: en forma de cristos para los guelis que ofrecen banda, orquesta, fuegos pirotécnicos, carne, leña, harina... El pan de botella para los que dan cerveza, alcohol, anisado, menta, coñac... Y gatej para los que apoyan con aceite, manteca, azúcar, cuyes, gallinas, etc., el día del amasijo. 
 
 
Beneficio de reses, borregas, 
cerdos, aves y cuyes
 


 
Esta tarea se inicia el 27 de agosto. Por ejemplo, los matarifes o pishtadores, del capitán sacrifican de 6 a 10 reses, de 20 a 40 borregas, de 4 a 6 cerdos y aproximadamente 500 cuyes; cantidades que suben o bajan de acuerdo con el entusiasmo y la solvencia del funcionario.
 
La carne se cuelga para su oreado bajo los aleros que dan al patio de baile. Basta levantar la mirada para darse cuenta de la procedencia del animal beneficiado, pues a los de la Puna le colocan ichu en la boca y a los de las zonas más templadas, alfalfa. Las vísceras se van almacenando en la sombra para su consumo diario. 
 

Chinguirito
 

Es un aperitivo de la Salva, y en menor volumen de las actividades preparatorias y las noches que dura la fiesta. El ingrediente principal es el alcohol de caña, aromatizado con hierbas medicinales (huamanripa, escorzonera y colahuiru). En su preparación también se utiliza agua, té, canela, clavo de olor, hojas de coca, manzana, cáscara seca de naranja, limón y azúcar al gusto. Se sirve caliente en botellas para abrigar el cuerpo, poner en funcionamiento la lengua y animar el zapateo. El barman andino tiene la última palabra en el preparado. 
 
 CHINGUIRITO

Las penas de la noche
se deslizan por las calles
y la lengua buscando trago
las recogen para olvidarlas.

El dulce chinguirito
resfresca los sentidos,
como baña el río la ribera,
como riega los ojos las lágrimas.

Néctar en botella caliente
que tantas manos acarician,
mójame la garganta otra vez
que por la boca muere el pez.

Ya cuando la fiesta culmina,
cohetes y trago se esfuman,
dejando los labios secos,
esperando la próxima Salva. 
 
Nalo Alvarado Balarezo

* * *

SORBO A SORBO
 
 Voces trasnochadas,
preguntas sin respuesta
que muerden impetuosas
la lengua del choborra.

Chinguirito calientito
que estruja la garganta
dejándola más seca
que limón de emolientero.

Tragos van, tragos vienen
aflorando los recuerdos
saturados de quebranto
entre risas, huayno y llanto.

Ya el perfil del alba asoma,
la larga noche se marchita
y entre bostezo y bostezo
el colchón de paja espera....

Nalo Alvarado Balarezo
 
 
Huilacuy de los funcionarios
 


 
Entre marzo y julio los funcionarios (Capitán, Inca, Estandarte, Rumiñahui, mayordomos y mayoralas) realizan su Huilacuy (willacuy, Huilakuy o Huillacuy), con música, bebidas y comida para garantizar la firma del compromiso. Los asistentes, guelis en potencia, ofrecen su colaboración con productos alimenticios, cerveza y pisco por docenas, vino por damajuanas y alcohol de caña por galoneras, y si hay suerte, un cilindro completo. Asimismo, proporcionan bandas, orquestas de cuerda y de viento, dinero en efectivo o simplemente “comprometen su asistencia”. Estos últimos son los que en el libro de donantes escriben “sorpresa”. Por lo general los guelis solicitan la retribución de lo donado cuando les toca cumplir como funcionario.  Esta actividad se realiza en Chiquián o en la ciudad donde reside el funcionario. El gueli (ghelli o quelli) tiene su antecedente en el espíritu de reciprocidad del ayni incaico y en el rantín regional. En Chiquián la reciprocidad y la solidaridad, más que instituciones sociales, son conceptos bien enraizados en el sentimiento colectivo, donde el gueli, colaborador por excelencia, no solamente es el corazón generoso que socorre aliviando la carga del funcionario, sino un sembrador nato de solidaridad a manos llenas, porque entiende que ser solidario no es asunto de virtuosos únicamente, sino también de hombres comunes, como símbolo de unión que se expresa en la esperanza de vivir como hermanos. El gueli es el bastón de apoyo del funcionario peregrino que radica lejos de Chiquián, haciendo que se sienta acompañado en el camino de regreso a casa.
 
 
 
 
En las décadas del 50, 60, 70 y 80 del siglo pasado, cuando un comerciante asumía un cargo, todo el rubro de su entorno se solidarizaba; ídem si pertenecía al magisterio, siendo uno de los casos más emblemáticos don Marcos Lemus Rivas, Inspector de Educación, de gran prestigio en la zona, que contó con un buen contingente de nuestros maestros como guelis. En cuanto a los transportistas: Santiago Alvarado Montoro (1972), Elías Landauro Domínguez (1973), Carlos Núñez Olivos (1974), Luis Rayo Minaya (1977) y Víctor Tadeo Palacios (1985), fueron los que lograron captar el mayor número de guelis, anónimos en la mayoría de los casos, sobrándoles cerveza, leña y carne. Cuando queda un excedente al finalizar el Huatacahuay (última actividad de la fiesta), el funcionario lo comparte con el vecindario o lo dona a las instituciones sociales, como fue el caso de la familia Aranda Carrera.
 
 
 
 
Santiago Alvarado Montoro, recuerda, que durante su huilacuy realizado el segundo domingo de mayo de 1972, sus amigos Arturo Barrenechea Núñez y Manuel Pardo Carrillo, le prometieron contactar con el criador de los toros bravos jirishanquinos, muy famosos en el ruedo de Jircán. El 7 de junio sus dos amigos y el criador lo aguardaban en una cantina de la periferia chiquiana ultimando detalles del alquiler, pero cuando el futuro Capitán llegó, el criador reconoció en él, al cirineo que le brindó su hombro durante un viaje a la Costa. Había llegado de madrugada en el camión de Santiago y éste le invitó a pernoctar en su casa de Ingeniería; ya con el alba lo llevó hasta su hospedaje después de un generoso desayuno chiquiano. Durante la reunión recordaron el gesto, el criador dejó a un lado el contrato de alquiler que estaba elaborando con los dos amigos de Santiago y le ofreció obsequiar tres toros para la corrida y dos para carne, ofrecimiento que cumplió con creces, pues además le donó una de las 'madrineras' (vacas que acompañan a los toros durante el arreo), con la condición de que alimente a la banda 'como Dios manda'. 
 

Huilacuy de la Municipalidad
 
¡Vamos a buscar PALLAS, shay! .
 
A las tres de la tarde del 15 de agosto, previos repiques de campanas llamando a Misa, el alcalde y regidores, acompañados por una banda de músicos o de una orquesta, ingresan a la iglesia matriz. Luego de escuchar la liturgia descienden al Niño Jesús de los brazos de Santa Rosa, lo ubican en un 'moisés' de madera y salen en procesión, recorriendo las calles de la ciudad, visitando las casas de los funcionarios, lugares donde se le rinde homenaje. Generalmente se empieza por la casa del Estandarte donde espera un pequeño altar y el ágape respectivo. No falta la chicha de maní y bocaditos. Durante el recorrido visitan las casas de las pallas para sellar su compromiso de participación. 
 
 

BUSCANDO PALLAS
 
"Es un sentimiento que late sonoro
en las pupilas de los chiuchis de antaño".
Nalo 15 AGO 73
 
 (Canto centenario)

Sinchi runay Rumiñahui
vamos, vamos caminando (bis)
por esta calle derecha.

Sinchi runay Rumiñahui
dale asiento al Rey Monarca,
siéntate pues Rey Monarca
en esta silla de oro fino.

Sinchi runay Rumiñahui
vamos, vamos alegrando (bis)
en esta pampa de alegría.

Sinchi runay Rumiñahui
anda saca al Rey Monarca,
a esta pampa de alegría.

Sinchi runay Rumiñahui
anda saca al Gran Pizarro
para ver su hermosura.

Camina pues Rey Monarc
a
por esta calle derecha,
hay que andar muchas leguas
desde Quito hasta el Cusco.

 
 
 
Las pallas son hermosas jovencitas del lugar, de buen timbre de voz, excelentes condiciones físicas para el baile y de gran devoción. En ocasiones visitan a los comisarios. La caravana finaliza en el domicilio del Inca, ubicándose al Niño Jesús en una capilla. 
 

 
Ensayos
El 17 de agosto empiezan los ensayos de los cánticos, bailes y coreografías de las pallas en presencia de familiares y curiosos. Culmina el 26 con la asistencia del Inca, Rumiñahui, el Capitán y su comitiva. En cada noche de ensayo abundan las tazas de café y el 'saludable' chinguirito para animar a la orquesta. Es costumbre que el Niño Jesús esté presente en el lugar del ensayo. Esta actividad está a cargo de una maestra de pallas.
 
 

Fuente:

Capítulo XIV de la novela "DEL MISMO TRIGO" 1993 - Bodas de Oro del Colegio Nacional "Coronel Bolognesi" de Chiquián. En Internet desde el 2003.
 

 
 
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