miércoles, 3 de mayo de 2017

88° ANIVERSARIO DE LA COMUNIDAD CAMPESINA DE CUSPÓN - POR FILOMENO ZUBIETA NÚÑEZ

 
 
88° ANIVERSARIO
 
 DE LA COMUNIDAD CAMPESINA DE CUSPÓN 
 
FILOMENO ZUBIETA NÚÑEZ 
 
La Comunidad Campesina de Cuspón, en la jurisdicción del distrito de Chiquián, provincia de Bolognesi, Ancash, está celebrando su 88° Aniversario de reconocimiento oficial como tal. Lo logró el 03 de mayo de 1929, durante el Gobierno de Augusto B. Leguía y en el marco de la Constitución Política del Estado de 1920, en cuyo Art. 58° señalaba la protección de las comunidades, para cuyo efecto organizaron adecuadamente el expediente N° 1059.
 
La Comunidad Campesina de Cuspón tiene debidamente amparada sus tierras con documentos desde 1612. Esto le permitió que sea una de las primeras comunidades de la Provincia de Bolognesi en lograr su reconocimiento oficial, junto a las comunidades de Cajacay, Yamor, Huasta, Pomapata y Colquioc; mucho antes que las comunidades de Carcas y Chiquián. 

Limita con las comunidades campesinas de Chiquián (norte), Llaclla (sur), Pacllón, Tauripón (este), Ticllos y Roca (oeste). El centro poblado en sí, se halla a unos 20 kilómetros al sur de la ciudad de Chiquián. Hasta hace unos años atrás las únicas vías de contacto con los pueblos vecinos, especialmente la ciudad capital, era el de herradura. El camino que lo unía con Llaclla venía desde Cajatambo y llegaba a Chiquián; se sumaban los caminos a Ticllos, y a Roca. Hoy, gracias –fundamentalmente- al esfuerzo de sus hijos lugareños como residentes en otras ciudades, tiene carreteras a Llaclla y también a Roca.

A la facilidad de su vinculación con los pueblos vecinos con sus carreteras, se agregan algunos servicios básicos con que cuenta: agua potable domiciliario que requiere una urgente atención para su distribución equitativa; luz eléctrica domiciliario pero con luz pública muy distanciada; teléfono comunitario casi sin uso por la preferencia de los celulares. Una institución educativa con limitaciones por su menguada población estudiantil. 

Dentro de su espacio territorial se cuenta con valiosos recursos naturales: suelos, plantas, animales. En esta apretada síntesis resaltamos a las cantutas que, en la zona de Matara las encontramos ocupando más de diez hectáreas y en variedad de colores que llevó al cineasta Roberto Aldave Palacios a proponer el circuito turístico denominado LA RUTA DE LA CANTUTA. 

Se agrega su rico patrimonio cultural conformado por más de 15 conjuntos arqueológicos entre los que destacan: Huiquismarca, Quisuarmarca, Matara, Hualtuyoj, Incatánan, Sapusapu, Pirurocorral, Pasamarca, Chaupigoshtu, Puscanhuaro, Lanlishpata, Gueguecruz, Pumatián, Huishra, Quino que, años atrás, fueron visitados por estudiosos de las ciencias sociales como los arqueólogos Federico Kauffmann Doig y Arturo Ruiz Estrada. 

Otro patrimonio cultural que ha motivado sendos estudios está formado por los quipus funerarios que se siguen utilizando en los funerales de sus habitantes, teniendo a doña Gregoria Rivera Zubieta, “Mama Licuna”, como su quipucamayoc mayor. 

Sus habitantes organizados en su Comunidad Campesina conservan y practican formas de trabajo ancestrales como el “rantin”, las faenas comunales en el mantenimiento de los canales de regadío, el reservorio, los caminos y los cercos comunales. 

Pueblo de hijos dedicados al trabajo, cuentan con amplias cementeras dentro de un paisaje singular, lleno de verdor, adornado de alfalfares, alisales y eucaliptos. Tiene un clima de lo más benigno que rápidamente cautiva a los foráneos. Contribuye decisivamente a incrementar con la producción manufacturera del queso y derivados que tanta nombradía dan a Chiquián. 

La Comunidad Campesina de Cuspón que tiene en San Luis de Cuspón a su principal centro poblado, con sus parcialidades de Matara, Mataracocha y Huancacocha, están celebrando su 85° Aniversario con un nutrido Programa. 

Las celebraciones se iniciaron el pasado 26 de abril con la tradicional leñada, la limpieza del Campo Deportivo “Rosas Pampa” del lunes 28, la elaboración de la chicha de jora el martes 29 y la preparación de panes el 1° de mayo. 

Los días centrales, sábado 03 de mayo y 04 de mayo, se desarrollarán las actividades como el Festival Deportivo (con equipos de los pueblos vecinos); la Feria Gastronómica que permitirá degustar el choclo con queso, el pegan-caldo, jaca-rojru, la pachamanca, la huatia, los cuayes, las jaratantas, etc. No faltarán las quemas de castillos, la Misa-Procesión en homenaje al Santo Patrón San Luis; habrá, igualmente, presentación de Estampas Costumbristas con la participación de sus parcialidades. No faltarán la orquesta de cuerdas ni la banda de músicos para hacer bailar a chicos y grandes, a lugareños y visitantes. Sus hijos residentes en otras ciudades de costa y sierra se darán cita en esta festividad de reafirmación con lo suyo. 

La Comunidad Campesina de Cuspón es hoy ejemplo de unidad y trabajo. Sus hijos se esfuerzan por mantener sus prácticas y costumbres ancestrales, por forjar y conservar su identidad cultural. 

Un cordial saludo a todos sus hijos en este Aniversario y nuestros mejores deseos de plena realización. 
 
 
 


BELLEZA DE CUSPÓN, EN IMÁGENES

Por Adrián Carhuachín Lázaro

del barrio de Capillapata
 
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RECUERDOS QUE REVERDECEN EN EL ALMA
 


INAUGURAN EN CUSPÓN, CARRETERA DE INTEGRACIÓN VIAL
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Cumpliendo con el propósito de apoyar en el desarrollo de los distintos pueblos rurales de la ciudad, la Municipalidad de Bolognesi entregará, este sábado 5 de Febrero a las 10 de la mañana, a los pobladores de Cuspón del distrito de Chiquián, la Primera Etapa de la Construcción de la Carretera que une los pueblos de Llaclla, Gorgorillo, Mangas, Tauripón con Chiquián favoreciendo de esta manera a los habitantes del lugar, en donde estaran presentes autoridades de la Provincia de Bolognesi, Congresistas y hasta candidatos al Congreso de la República.

La ejecución del proyecto estuvo a cargo del Instituto Vial Provincial, mientras la jurisdicción de Cuspón con sus autoridades, hijos residentes y amigos apoyaron con mano de obra no calificada y la dotación de combustible permanente. Se han realizado labores de trazo y replanteo topográfico, construcción de trocha de carretera y nivelación del afirmado de la vía.

La ejecución de esta carretera beneficiará a por lo menos 1000 habitantes sentados en ambas zonas pues reducirá el tiempo de transporte de su producción, abaratando costos de transporte, haciéndolos así más competitivos, permitiendo elevar la rentabilidad en la venta de sus productos y mejorar su situación económica.

La Comunidad de Cuspón en coordinación con la población de la zona sur de Bolognesi vienen alistando una ceremonia de inauguración con sus danzas típicas y las visitas a los restos arqueológicos de la zona de Ruta de la Cantuta, además con el afán de promover el desarrollo de la actividad Agropecuaria, Promover el uso de terrenos de cultivo, facilitar el traslado de sus productos en menor tiempo y con seguridad que brindara la vía. Se vio necesaria la construcción de una carretera para así poder elevar el nivel socioeconómico de los pobladores aledaños, incrementando fuentes de trabajo, colonizando las tierras en curso de la trocha carrozable, desarrollando la integración con otros centros poblados Urbanos y rurales, y faltando la carretera Cuspón a Roca, una vez culminado el proyecto de Llaclla a Cuspón.

En comunicación con los pobladores de Cuspón a través de un enlace telefónico exhortaron a las autoridades ediles; “Hoy que se cuenta, adicionalmente, con tractor oruga, excavadora, volquete, moto niveladora, cargador frontal del IVP, esperamos que estas maquinarias pesadas sean destinadas prioritariamente a los trabajos de la carretera ROCA-CUSPÓN, dando paso a la ligazón de este hermoso pueblo a su capital distrital y a los otros pueblos”.

Desde este diario virtual Huayhuash Noticias.com.pe, "hacemos el llamado a nuestras autoridades municipales a cumplir con el compromiso con el pueblo de Cuspón, así como esperamos voces de solidaridad con esta exigencia”. Revelaron al portal de noticias.

Fuente:




APUNTES CHIQUIANOS
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http://4.bp.blogspot.com/_9x5yM8KjMoo/TU20W-zdujI/AAAAAAAAg3k/Memic5PHnZc/s1600/123.bmp


CUSPÓN:
Historia, Usos, Costumbres y Folklor


Por Armando Alvarado Balarezo

12 NOV 2007

CUSPÓN: Historia, Usos, Costumbres y Folklor


Cuspón (2,800 m.s.n.m) y su hermano Carcas son los dos caseríos del Distrito de Chiquián. Cuspón, reconocido como Centro Poblado Menor por Resolución de Alcaldía Nº 027-96-CPB, está afincado en la parte Sur Oriental de la Provincia de Bolognesi y limita con las comunidades campesinas de Chiquián (Norte), Llaclla (Sur), Pacllón, Tauripón (este), Ticllos y Roca (Oeste). Goza de clima templado.
 
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Sus casitas aferradas a los cerros cuajados de verdor, le dan un talante de tierra bravía, pero generosa a la vez. En las madrugadas frías en Carhuaspunta, hasta el sudor de la frente de un jadeante caminante, se hace escarcha.

Su vida, jalonada de cultura ancestral a cielo abierto, es un filón histórico sin igual, para las mentes brillantes; de ahí que, las pupilas de la arqueología estén fijadas en su suelo y su gente de bien, que aún conserva el uso incaico de los quipus.

La Comunidad de Cuspón cuenta en sus agrestes territorios con el mayor número de asentamientos prehispánicos existentes en la Provincia de Bolognesi: Hualtuyoc, Incatanan, Pumatian, Matara, Geguecruz, Cashash, Pirucorral, Huiquismarca, Quishuarmarca, Huishra, Lanlishpata, Puscanhuaro, Chaupigoshu, Shillquipunta e Ichic-Carhuas.

Cuspón, es dueño de una topografía rugosa con bajadas y subidas que dislocan el paisaje haciéndola más difícil, pero bella. Milagro de la naturaleza andina donde el corazón se purifica de presunción. Su producción agrícola es generosa y variada, de ahí que sea fuente principal de sustento de los pobladores del lugar. La ganadería no se queda atrás, gracias a los alfalfares que extienden sus azulados manteles, en competencia con los rastrojos y los pastos naturales que abundan por doquier.

Pueblo rico en manifestaciones folklóricas: las fiestas costumbristas, los trabajos comunales, las creencias y supersticiones, su artesanía (hilado y tejido), así como el vocabulario cusponisto, mantienen la esencia del legado sempiterno de sus mayores. Aquí radica la fortaleza espiritual de Cuspón.

Su flora abundante y variada es un recurso natural de primer orden. Destacan la flor de la cantuta, el gigantón, el mito, La pitajaya, el maguey, el muchki, el shuplac, el capulí y el ñupu, además de yerbas medicinales en sus diferentes pisos altitudinales. Su fauna es heterogénea: vizcachas, venados, torcazas, pumas, perdices, huachuas y pichuichancas. Entre los recursos mineros sobresale el carbón que es utilizado por los herreros del lugar.

Este abanico de posibilidades materiales, históricas y espirituales, hace que la musa popular haga florecer en el corazón de propios y extraños la poesía, el canto y la melodía, como las que fluyen líneas abajo, cual agua de manantial perfumada de eucaliptos y ccantuhuaytas: Augusto Escalante Apaéstegui (Premio Nacional de Poesía y Catedrático Universitario) y los dilectos Maestros German Romero Yabar y Policarpo Zubieta Carhuachín:

Fraternalmente

Nalo


Bibliografía comentada

- CÚSPON: Comunidad e Identidad (Filomeno Zubieta Núñez, Arturo Ruíz Estrada y Policarpo Zubieta Carhachin - 2003)

- POR LA RUTA DEL HUAYHUASH: Los recursos turísticos de la provincia de - Bolognesi (Filomeno Zubieta Núñez - 2003)

- Enciclopedia artesanal "HOLA SHAY" (Armando Alvarado Balarezo - 2007)
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CUSPÓN DE LOS RECUERDOS

Por Augusto Escalante Apaéstegui

Camino de herradura
bordeado de hualancas y sonoras pichuichancas,
huraños eucaliptos otean el paisaje
en la ruta preñada de nostalgias
a Cuspón de los recuerdos.

Pariacocha abreva el derrotero
y Sulín -y sus pishtacos-
alimenta la leyenda;
más entrado en los senderos del relámpago
hasta las alturas de Carhuaspunta
en su majestad de aguas sempiternas
e incólumes ichus confidentes,
el aire silva canciones pastoriles
bajo un cielo de celeste inmaculado.

Luego el descenso entre pueblitos fantasmales
como Matara y sus cantutas en flor,
para llegar con el agua de los puquiales
a divisar Hana Barrio y Hura Barrio
entre alisos y alfalfares;
ahí está Cuspón con su iglesia colonial
con una sola torre y una sola fe;
guarnecido de Huiquismarca y Quisuarmarca
y su rukus seculares;
pocos hijos han quedado para germinar
el colorido árbol de las costumbres
en dispersas casitas prendidas en los cerros.

Qué hermoso es Cuspón
de los dorados y tiernos maizales
y sus verdes esporádicos de ñupus, uyus y mitos;
de sus corrales de ventura
y sus quesos soberanos en la augusta
de la mesa compartida.

Cómo aroma la mañana
el cotidiano pan horneado de ternura cotidiana;
canto augural a los festejos de San Luis de las alturas;
fiesta de anuall visita clerical
con banda de múscios y fuegos artificiales,
ritos de incas y abanderados capitanes,
de pallas y rumiñahuis;
cadenciosos huaynos con pañuelos al viento
y enarbolada arpa y violines lisonjeros.

Tierra hecha de recueros con olor a lluvias,
que el olvido no te alcance en tu talle de paloma,
en tu noble corazón de espiga y trueno.
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CARHUASPUNTA ESCORZONERA

Letra y música: Germán Romero Yabar

Canta: Carlos Oro Lázaro

Carhuaspunta escorzonera
chaquilayqui yacuriska
así lo mismo matarina
ishcan nahuin wequerishga.

Ichiclala jilguerito
lapan yacu upiareg
cuentarallamay huiralallamay
chiquianitapa vidanta
matarinapa suertinta.

Fuga

Ccantulapis tuctunsu
ñupulapis huaytansu
así lo mismo matarina
enamoraduta tarinsu.

Ñupulapis tuctunsu
ccantulapis huaytansu
así lo mismo cusponista
enamoraduta tarunsu.

***

EN LA FALDA DE CAPILLAPATA

Letra y música: Policarpo Zubieta Carhuachín

En la falda de Capillapata
hay una triste y humilde choza
donde lloro, donde sufro
por el cariño de una ingrata.
(cantada por un grupo de hombres)

No soy ingrata como tú dices
mi cariño aquí lo tienes,
con la pobreza vivimos
en la cabaña de aquel cerro.
(cantada por un grupo de mujeres)

Cusponista chumagla china
serranita paloma mía,
shongollami cuyashunqui
cariñullami hayllushunqui.
(cantada por un grupo de hombres)

Fuga

Llegando a Chiquián
poquito te ha de querer
llegando a Lima nadita de ha de querer;
(cantada por un grupo de mujeres)

Eres chiquita pero bonita,
falsa engañosa
como la mariposa
cantada por un grupo de hombres)


CUSPÓN: REFELEXIONANDO SOBRE EL DESARROLLO
. U
Por Armando Alvarado Balarezo (Nalo)

22 FEB 2009

Hace unos años, los pueblos hermanos de Cuspón y Roca, se pusieron de pie al llamado del desarrollo y comenzaron a construir su carretera. Con el paso de los días se sumaron los hermanos Cerrate Ángeles, y cuando se abrigaban muchas esperanzas para ver cristalizado el proyecto de cuatro kilómetros, la obra se paralizó, y hoy duerme el sueño de los justos, por desidia y falta de visión estratégica de los gobiernos: Central, Regional y Edil.

¿Acaso es desconocido para las altas esferas del poder, que Cuspón está siendo visitado a pie o a lomo de caballo, y estudiado a pulso por científicos de talla mundial; y que además, es paso obligado de la "Ruta de la Cantuta" cuyo valor para el turismo receptivo ha sido puesto en evidencia al mundo por personalidades como Alfonsina Barrionuevo y Roberto "Hualín" Aldave Palacios, por ejemplo?. A estas alturas, el Instituto Nacional de Cultura, ya debe haber instalado un Museo en el lugar, por la importancia de los restos arqueológicos de larga data que aún cautela del olvido el histórico pueblo de Cuspón.

¿Es que la "Ruta de la Cantuta" por estos bellos lugares se va a realizar con el modelo "arriero"?. Para nadie es un secreto que las arcas del Estado están repletas y cada día se convierte en el propio "perro del hortelano", en silente complicidad de funcionarios miopes que no visan el futuro de los pueblos del interior del país, pequeños en tamaño, pero grandes en peruanidad, fieles depositarios de nuestra identidad y de la belleza natural que a todos deslumbra.

¿Qué está pasando en nuestro querido Perú, que grita a todo pulmón, ser poseedor de una de las Maravillas del Mundo y calla frente al llamado de importantes restos arqueológicos prehispánicos, incas y pre incas, inclusive?. La mítica Caral esperó siglos para ser puesta en valor para orgullo de la Humanidad. ¿Cuspón, debe esperar lo mismo, mientras muchos vestigios son barridos por la escoba del tiempo, emulando a Pisanamaría?.

Nuestras autoridades locales tienen que comprender que el pueblo de Chiquián, como Distrito, no termina en Huancar, Capillapunta, San Juan Cruz, la Gruta de la Virgencita, Shapash y Usgor; sino, que contamos con CUSPÓN, también con la generosa Pampa de Lampas, atravesada por el viaducto de Antamina, que transporta millones sobre millones de dolares en minerales, para su exportación a China y otros paises. Asimismo tenemos a CARCAS con sus importantes recursos ganaderos y costumbristas, y el fecundo valle del Aynín, cuya vegetación ha sido estudiada por una de las científicas de más renombre, la Dr. Enma Cerrate de Ferreyra.

oooOooo

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CUSPON DE MIS AMORES
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 .Autor: Narciso Robles Atachagua
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Cuspón de mis amores
Una joya de Chiquián eres;
Son tu panorama y tu gente,
Puerta del cielo y corazón latente
Ornamentada de flores olorosas
Nacidas entre jardines hermosas.
De tu suelo salieron grandes hombres,
Eres un Edén con muchas lumbres.
Mujeres buenas tienes y hospitalarias,
Ilustres hijos escriben tus historias,
Son ellos tus riquezas y tus glorias.
Ante tanta hermosura y gloria
Madres respetables hacen historia,
Obreras santas como la señora María del Socorro,
Reyna de Cuspón, madre de los Zubieta Núñez,
Emblema del pueblo, hecho corazón,
Son así todas las madres de Cuspón.
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HOMENAJE AL PROFESOR 
 
POLICARPO ZUBIETA CARHUACHÍN
Y
Por Luisa Miranda de Ríos
Y
Amanecer de bandera roja y blanca,
encendido rayo de peruano
bajo el cielo azul de Cuspón
en los umbrales de su escuelita aldeana,
cantar de pajarillos,
sobre los techos y el patio
al llamado de su amoroso profesor.
Y
Policarpo Zubieta Carhuachín toca su silbato
7:30 a 7:45 de la mañana a la formación,
abriendo las aulas a sus alumnos,
los recibe con mucho cariño cada día
cubriéndoles bajo un mismo manto
como hijos de una sola madre.
Y
Con el puntero en la pizarra
abriendo los libros, el cuaderno, tomando el lápiz
para enseñarles la sabiduría
el camino de la vida, el éxito y el triunfo;
fruto de su esfuerzo que sembró
en el surco del saber
-junto a los padres de familia-
hoy una ola de cusponistos
son profesionales en diferentes campos de la vida.
Y
Policarpo Zubieta Carhuachín
hoy desde el cielo nos iluminas con tu mensaje,
son muchos los recuerdos,
la historia de tus azahares que nos reflejan
y al contemplar la loza fría
donde yace tu cuerpo inerte,
en el camposanto de tu tierra bendita,
tu amado Cuspón que tanto amabas
una señal de cruz nos enseña
escrito tu nombre con letras doradas.
Y
¡Aquí yacen para siempre
los restos de Policarpo Zubieta Carhuachín
!una corona, un ramo de flores,
velas encendidas,
en cada una de ellas la luz de la vida,
con cariño inmenso como ejemplo
para tus hijos, esposa, familiares, amigos
Policarpo Zubieta Carhuachín ¡ El hijo del pueblo !
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Q.E.P.D.
Y

CIENTÍFICO FEDERICO KAUFFMANN DOIG EN CUSPÓN

DOÑA LICUNA RIVERA: LA ÚLTIMA QUIPUCAMAYOC

12 SET 2009

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GRACIAS AMIGOS:
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..Federico Kauffmann Doig y Filomeno Zubieta Nuñez
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Gracias doña Licuna, gracias diario El Comercio
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Nalo
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GREGORIA "LICUNA" RIVERA, confecciona quipus cada vez que alguien muere en su remoto pueblo, Cuspón, en la región Áncash. Es heredera de una tradición que combina visiones incas y católicas.
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Por: Gabriela Machuca
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Redactora de Regiones
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.La mente de Licuna es caprichosa y sabia. Olvida información elemental, pero recuerda la trascendental, esa que viene de tiempos inmemorables, esa de la que depende el futuro de la tradición. Por eso no le importa saber con exactitud cuántos años tiene, lo que le interesa es retener cómo se mueve la mano, cómo trabajan los dedos. En Cuspón, donde ella vive, esa habilidad tan suya, es vital para la muerte.
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- “Doctor, en mi pueblo existe una mujer que todavía hace quipus”, le dijo hace cuatro años Filomeno Zubieta Núñez a su amigo, don Federico Kauffmann Doig. Al escucharlo, el reconocido etnógrafo abrió los ojos sorprendido.
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- ¿Hace quipus, dices?, ¿los usa?
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 - Sí, doctor, pero solo cuando alguno de la aldea se muere.
 
.- Filomeno, tiene usted que llevarme a su pueblo.
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- Claro, doctor, pero no es tarea fácil. Cuspón está allá lejos, bien arriba, en la puna. Solo se puede llegar a lomo de bestia.
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- Yo llego, Filomeno. Me tiene usted que llevar.
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Así fue como el también arqueólogo se enteró de la existencia de Licuna, la última quipucamayoc ("la que crea quipus”, en quechua) de una pequeña comunidad ancashina de la provincia de Bolognesi, que está allá lejos, bien arriba, en la puna, sobre los 4.100 m.s.n.m.; una de las pocas con vida de las que se tenga registro en la actualidad.
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Kauffmann luego conocería que un colega suyo, Arturo Ruiz Estrada, había arribado al lugar a finales de los noventa, guiado a su vez por el buen Zubieta. Pero no era lo mismo escucharlo o leerlo. Que a un investigador de las costumbres ancestrales le cuenten que una de ellas, casi desaparecida, sigue en vigencia, es una invitación directa a coger el mapa, agarrar la mochila y partir para ver con los propios ojos.
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Sin embargo, cuenta el investigador, el viaje se dilató debido a que tuvo que partir a Alemania para ser embajador, un cargo que ejerció por tres años en los que añoró como nunca sus expediciones científicas a los Andes y la selva del Perú. Una vez de vuelta, la primera aventura no podía ser otra que la de ir a buscar a esa mujer que confeccionaba y usaba quipus, exactamente iguales, a los que se hacían en el Tahuantinsuyo.
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“Licuna es como le dicen, pero se llama Gregoria Rivera. Debe tener unos 85 años y está muy lúcida, aunque olvide su edad. Cuando la conocí me dijo bien orgullosa que el conocimiento provenía de su madre, que a esta se lo heredó su abuela, y así, para atrás”, narra el historiador.
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- “Tengo un quipu que no llegué a usar, se lo voy a enseñar”, le dijo Licuna a Kauffmann a fines de agosto.
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ATADURA DE PENSAMIENTOS
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Lo que Licuna mostró al estudioso fue un cordel trenzado de varios metros de largo en el que se podían observar muchos nudos. Los atados le parecieron muy familiares. Pronto, ella confirmaría lo que Zubieta le había dicho años antes, que los confeccionaba cada que vez que alguien en Cuspón perdía la vida. El que sacó era azul y blanco.

“A este artefacto se le puede llamar quipu porque los nudos son exactamente iguales a los que yo he encontrado y que datan de la época del incanato. A ello se suma el hecho de que lo envuelven muchos conceptos relacionados al imaginario inca, e incluso preínca, aunque mezclados con principios propios de la doctrina católica. De esto último se deriva que su función ya no sea la misma”, subraya el etnógrafo al contar su experiencia.

Lo que tenía Kauffmann en sus manos era un elemento producto del paso de la historia. Ya no servía para contabilizar productos agrícolas, el ganado o estadísticas demográficas, como solía utilizarse en el siglo XV, XVI o XVII, y aún antes. Los quipus de Licuna tienen un fin mágico: proteger a los difuntos durante su viaje al cielo. Los nudos de Licuna son rezos, avemarías.

“El motivo por el que el quipu sobrevivió al proceso evangelizador fue porque se adaptó al cambio de pensamiento para privilegiar la religión española. Los indios comenzaron a usar los quipus, el sistema de cuentas de sus ancestros para orar. Lo que se preservó, sin embargo fue la forma física y la creencia inca de que hay que proteger el camino de los muertos, el tránsito al más allá”.

Cuando alguien fallece, empieza el trabajo para Licuna, quien al tener listo el quipu lo coloca como un cinturón alrededor de la cintura del difunto. Con aquel permanece durante el velatorio, con aquel se va hasta la tumba.

- “Y cuando usted parta, ¿quién le va a hacer su quipu?”, le preguntó Kauffmann a doña Licuna la última vez que la vio.

- Ya le he enseñado a mi hija. Lo que me enseñaron, yo se lo he pasado a ella.
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LA FRASE
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“En pueblos pequeños y remotos es posible encontrar que se siguen costumbres y tradiciones ancestrales, como ha ocurrido en el caso de Cuspón”. FEDERICO KAUFFMANN DOIG. ARQUEÓLOGO Y ETNOGRÁFO
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FOTOGRAFÍAS: FEDERICO KAUFFMANN DOIG

Editado para la presente Entrada por Armando Alvarado Balarezo (Nalo), por especial encargo de Filomeno Zubieta Núñez y Marco Calderón Ríos.

FÚTBOL, FIESTA DE SANTA ROSA Y CARRETERA ROCA-CUSPÓN

.Trocha Cuspón Roca - Bolognesi ANCASH
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Por Filomeno Zubieta Núñez

01 SET 2009
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En el marco de la Fiesta Patronal en homenaje a Santa Rosa de Lima, en Chiquián se realizó el Campeonato Provincial de Fútbol con la participación de los mejores equipos del ámbito bolognesino. Este campeonato, con autorización del gobierno municipal, fue organizado por el Centro Poblado de Cuspón, con la finalidad de acumular fondos que pueda financiar –por lo menos en una pequeña parte- los gastos que demandan la construcción de la Carretera Roca-Cuspón. Si bien lo recaudado no es lo importante, sí lo es el impacto logrado al poner en evidencia ante la colectividad y el mundo, cómo un pueblo con tantas expresiones culturales que concitan la atención de muchos arqueólogos, investigadores, estudiosos y especialistas en turismo, esté aún aislado y sin posibilidades del acceso carretero a otros pueblos que sí ya lo tienen.
 
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.Semana a semana, desde el 8 de agosto hasta la final que fue el domingo 30 de agosto, los hijos de Cuspón se fueron dando cita en Chiquián afrontando con mucho entusiasmo las diversas tareas que suponen la organización de un campeonato: habilitación y mantenimiento del campo de fútbol, coordinación para garantizar la mayor participación de los pueblos con sus equipos, propaganda y difusión del evento, en fin, la convocatoria a sus hijos residentes en otros ámbitos comprometiéndolos en las diversas actividades. 
 
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.Lo emocionante fue observar cómo una vieja aspiración como lo es la carretera pueda convocar a los hijos y unificarlos como a los dedos de un solo puño en acciones que puedan contribuir a su logro. Los pobladores con sus autoridades como Eduardo Parra Jaimes, Tagore Ríos Malqui, Jorge Alvarado Carhuachín, Efraín Parra; sus residentes en Chiquián como Gladis Parra Malqui, Maritza Zubieta Calderón, Germán Perfecto y su Radio Satélite; sus residentes en Lima que, superando muchos obstáculos, llevaron un equipo de fútbol, inyectando una fuerte dosis de entusiasmo con sus hijos como Adolfo Jaimes Parra, Pelagio Rivera Zubieta, Marco Calderón Ríos, Gerardo Lázaro Ríos o los hermanos Alejandro y Crisólogo Palacios Zubieta, le está diciendo a todos ¡¡basta de aislamiento!!,¡ ¡queremos nuestra carretera!! Y lo que es mejor: han comprendido que unidos como las hojas de un mismo árbol, sí se pueden lograr los buenos propósitos. Esto fue resaltado el 30 de agosto cuando todos compartieron, con suma emoción, la gran pachamanca ofrecida por los pobladores a todos sus hijos, especialmente a los llegados de fuera.
 
.Esta lección de unidad, trabajo, perseverancia y dedicación a lo suyo ha sido plenamente valorada por todos los participantes y observadores.. Fue gratificante escuchar la voz de solidaridad de los representantes de los equipos, especialmente de los finalistas, en el acto de clausura y trasmitido por la radio con las voces emocionadas de Alex Milla Curi. Muchos recién se enteraron que Cuspón, siendo parte del distrito donde está la capital de la provincia, no tenía su carretera. Les pareció inconcebible cómo el gobierno regional o el gobierno provincial no destinen parte de sus energías y recursos a superar este estado de abandono.
 
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En esta fiesta futbolística no faltó la presencia solidaria del Capitán de la fiesta, Sr. Alejandro Flores de la Cruz que, con una de sus bandas de músicos que alegró las tardes deportivas. 
 
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El hermoso torete que se hizo acreedor el equipo campeón de Llámac, el borrego merino que se llevó el Sport Rivera de Chiquián o el gigantesco trofeo con que se alzó el tercero en la final el equipo de Pampán dicen del rotundo triunfo de los organizadores y de la hermosa lección de lucha por una causa.
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Quienes hemos nacido en este hermoso poblado de Cuspón y hemos recibido la rica herencia de nuestros mayores con evidencias en Matara, Puscanhuaro, Pumatíán, Huiquismarca, Quisuarmarca, Pirurocorral, Incatánan y otros lugares; disfrutando de nuestros campos floridos, especialmente de la flor de la cantuta que ha dado lugar a la apertura de “La Ruta de la Cantuta”; degustando del jacarojru, la pachamanca, de la cancha con shinti y otros potajes ; con nuestros alfalfares y vacunos que contribuyen al bien ganado prestigio del queso chiquiano; con la mantención de nuestras tradiciones, como los quipus funerarios y su quipucamayoc mayor, doña Gregoria Rivera Zubieta; en fin, sus recursos naturales y cultuales diversos, no podemos mantenernos en el silencio. Nuestros mayores nos legaron hermosos ejemplos de lucha y constancia en defensa de lo suyo. Hoy, superando dificultades de disímil naturaleza, estamos, como se ha mencionado: Unidos como los dedos de un mismo árbol, como las hojas de un mismo árbol, como los hijos de una misma madre. Nuestra causa, nuestra lucha, nuestra esperanza, nuestra voz, nuestro objetivo hoy es uno solo: la carretera. En este propósito esperamos recibir la solidaridad de todos y el compromiso de las autoridades en su pronta ejecución.
 

C.U.S.P.Ó.N
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(CHIQUIÁN - PERÚ)
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Paisajes, usos, costumbres y tradiciones
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Fotografías: Marco Calderón y Filomeno Zubieta 
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GRANDES MAESTROS: POLICARPO ZUBIETA CARHUACHÍN

EN EL 96 ANIVERSARIO DE SU NACIMIENTO 

 


 
POLICARPO ZUBIETA CARHUACHÍN

Por Filomeno Zubieta Núñez

Esta parte, no hace sino reforzar la historia de vida de nuestro homenajeado, publicado en abril de 1994, en base a documentos que hemos tenido la oportunidad de revisar con relativa acuciosidad. Sin lugar a dudas, es uno de los personajes relevantes del pasado siglo dentro de la historia de la Comunidad de Cuspón, con un lugar bien ganado dentro del magisterio bolognesino.

Escribir la historia de su vida cubriría muchas paginas, ésta puede abordar sus diversas facetas: hijo, padre, maestro, comunero, promotor social, creyente, agricultor, protector del folklore local, sus aficiones, etc. de manera que vamos a limitarnos a esbozar los pasajes mas saltantes de sus existencia.

Policarpo nació el 26 de enero de 1923, en Cuspón, de la unión conyugal de don Santiago Zubieta Ramírez y doña Eugenia Carhuachín Gamarra. Fue el mayor de 7 hermanos: Tecla, Graciano, Genoveva, Antonio, Humberto y Gabriel, de los cuales 3 sobreviven. Perteneció a una familia de humildes campesinos, formado dentro de un ambiente de amor y trabajo. Su abuelo, el honorable Juan Zubieta, guió sus primeros pasos y fue siempre su paradigma y prototipo de personaje a imitar y emular. Su padre a igual que sus tíos Escolástico, Espíritu ("Ishpi-Runcu") y Estanislao (“Ishta”), gozaban de reputación dentro de la provincia como constructores y albañiles, sus servicios eran requeridos constantemente; murallas y viviendas de Corpanqui, Chilcas, Raján, Huanri, Llipa, Llaclla, entre otros, conservan sus recuerdos.

A mediados de 1923 fue bautizado en la iglesia de Chiquián, oficiando de padrinos los esposos Max Hidalgo y Eloísa Díaz, vecinos del pueblo de Llaclla. Estos le tomaron especial afecto y le brindaron todo el acicate para que pudiera superarse.

El protagonista de esta nota fue un aprovechado estudiante de la que fuera Escuela Pre-vocacional Urbana de Varones N° 351 de Chiquián, alumno del maestro César Figueroa Cuentas, a la postre sus colega y compadre. Terminó la primaria con la más altas notas, obteniendo beca para seguir estudios en el prestigioso y hoy centenario Colegio Nacional "La Libertad" de Huaraz. La prematura muerte de su madre hizo que interrumpiera momentáneamente sus estudios, para después culminarlos y años mas tarde recibirse de profesor primario en la Escuela Normal de Tingua, convirtiéndose en uno de los primeros profesionales del siglo XX de los nacidos en Cuspón. Además, continuó estudios de perfeccionamiento en el Centro de Capacitación Magisterial de Huaraz. Su título profesional está registrado con el N° 63654-G.

Antes de ingresar al magisterio, sus deberes cívicos y patrióticos lo llevaron a cumplir sus servicio militar obligatorio en Lambayeque, donde fue un destacado soldado, egresando con altas calificaciones y como sargento primero, al cabo de dos años.

Inicia su carrera de docente en Acas, capital del distrito de ese nombre, de la entonces provincia de Bolognesi (hoy pertenece a la provincia de Ocros) gracias al nombramiento de fecha 26 de junio de 1950, por Resolución Directoral N° 6963, en la Escuela de Varones N° 3570. Durante dos años como preceptor y el resto, a julio de 1954, como Director. Él recodaba su primer sueldo: s/ 328,00 (s/ 288,00 como haber mensual, más una bonificación de s/ 40,00 por el 20 % de costo de vida). Aquí dio muestras del papel que debe desarrollar el maestro como promotor social. No se limitó a la simple enseñanza. Por un documento suscrito por las autoridades del lugar que tiene fecha 4 de agosto de 1954, en el que firman, entre otros: Rufino Aldave R. (Gobernador del distrito), Gaudencio Aldave (Personero Jurídico de la Comunidad), Angeles Pastrana (Alcalde), D. Salas Valerio (Juez de Paz), Porfirio Valerio (Presidente de la Comunidad de Indígenas), se detalla algunas de las obras y realizaciones del novel docente en beneficio de este pueblo:

a. Construcción del nuevo local escolar con techo de calamina;
b. Creación del auxiliarato para la Escuela de Varones;
c. Redacción de la Monografía del Distrito de Acas;
d. Adquisición de 50 carpetas bipersonales;
e. Compra de una campana para la Escuela de Varones;
f. Terminación del campo de Básquetbol.

Quien estas líneas escribe leyó con suma emoción la Monografía del Distrito de Acas, un estudio integral de las características geográficas, históricas, económicas, sociales, educativas y folklóricas (fiestas patronales, tradicionales, costumbres, cuentos, leyendas, canciones, etc.) de este acogedor distrito; y quienes conocen de nuestras inquietudes académicas no pueden negar la enorme influencia de nuestro padre con este tipo de aportes.

El 22 de julio de 1954, por Resolución Directoral N° 13803, fue trasladado a la Escuela de Varones N° 3580 de Llaclla, como Director. Entre la recepción de este documento y otro que se emitió poco después, no estuvo ni tres meses en este caluroso pueblo, tierra de sus padrinos y escenario de parte de su infancia.

En efecto, por Resolución Directoral N° 20030 del 2 de octubre de 1954, fue reasignado a la Escuela de Varones N° 357 de Congas, como auxiliar. Se desempeñaba como Director, el maestro Isaac Alcántara Ellacuriaga, a quien en la década del 80 lo ubicamos en la Escuela Primaria de Varones de Supe Pueblo. En ese pueblo desarrolló labores extra-escolares como alfabetizador de adultos y adolescentes, además de otras similares a las de Acas, especialmente en la composición de canciones escolares con incorporación de nombres, lugares, fechas y temas propios de la zona.

A mediados de 1958 asume la dirección de la Escuela de Varones N° 3588 de Gorgorillo (distrito de Mangas), en mérito a la Resolución Directoral N° 7415 del 27 de mayo de 1958. Aquí, a consecuencia del irregular trato alimenticio del medio, cae enfermo y trasladado de emergencia a Lima, es sometido a dos operaciones del sistema digestivo, en el recién inaugurado Hospital del Empleado "Eduardo Rebagliati Martams", donde permanece hospitalizado entre el 19 de agosto y el 21 de noviembre de 1959, y en rehabilitación casi un año. A su retorno al centro de trabajo se dedica a poner en práctica la construcción del local escolar y, producto de gestiones, se logra la adquisición de la Banda de Guerra, los que se inauguran con presencia del diputado por Ancash, don Teófilo López Vidal. Con suma facilidad logró incorporarse a las prácticas folklóricas del pueblo, fue -por ejemplo- "acompañante" del "Capitán" don Gelacio Ruiz en la fiesta patronal; apadrinó en 1962 a la recién formada Banda de Músicos de Mangas; instituyó los concursos de bandas de músicos en las fiestas patronales. Al escribir estas líneas no podemos dejar de emocionarnos al recordar pasajes de nuestra niñez y estudios primarios, de transición a cuarto año, con nuestro tradicional desayuno de quáker con sango preparado en nuestro primus, los paseos mañaneros en caballo, la degustación de deliciosas manzanas y granadillas, las fatigosas caminatas por Huampayjirca, Condorsenga y Güelleyrajra (¡ah vida, vida ! ¿No?).

En 1964, preocupado por la situación educativa de su pueblo, se propone, junto a otros padres se familia de Cuspón, la creación de una escuela de varones. Para tal fin, solicita licencia laboral y realiza una serie de viajes a Lima, de sus gestiones se iba informando el pueblo a través del programa radial "El Sol en los Andes" que conducía el recordado Luis Pizarro Cerrón, que brindaba una amplia cobertura a estas acciones por recibir auspicio publicitario de "Confecciones Zubieta" de don Humberto Zubieta Carhuachín. Gracias al apoyo y amistad de autoridades como Leovegildo B. Soria Zaragoza, Santiago Pardo Lezameta o los hermanos Bracale Ramos, se logró la Resolución Directoral N° 8059 por el que la Escuela Primaria Mixta Unidocente N° 3572 fue desdoblada dando origen a la Escuela de Varones N° 3576 (en tanto la nueva escuela de mujeres conservaba el número original). Poco después, el 31 de julio de 1964, por Resolución Directoral N° 14912, se nombra como primer Director de la escuela de varones a don Policarpo Zubieta. Escuela que después adoptaría el N° 86217.

La experiencia acumulada más los deseos de cristalizar proyectos que tenía en beneficio de la educación en su pueblo, los fue concretizando. Su primer logro fue el Bosque Escolar (en terreno cedido por la Comunidad al pie del Cementerio), con cerca de tres mil plantones de eucaliptos que, en todos estos años, a contribuido a generar ingresos y solucionar algunos de las necesidades más apremiantes del centro educativo. La Banda de Guerra con importante contribución de sus hermanos e hijos residentes del pueblo en Lima. La Construcción del Local Escolar, en el terreno denominado "Blanca Rosa" donado por doña Asunción Ríos viuda de Parra, junto al Campus Deportivo (chacra donada para fines deportivos de la juventud por la matrona Ruperta Ríos). Con la participación de 82 comuneros, con un Comité Pro-Construcción del Local presidido por don Augusto Ríos, se levantaron 5 piezas de aulas (dos de 4 x 6 m. y tres de 4 x 8 m.) con un patio jardín de 5 m. de ancho; el maestro constructor fue don Víctor Calderón. A poco de su inauguración fue afectado por el terremoto del 31 de mayo de 1970. Esto permitió, para bien, mejorar la estructura del techo con fierros y eternit. Este local fue debidamente equipado y con ambiente para la casa del maestro, que por el descuido de profesores y padres de familia fue presentando, en los años posteriores, un cuadro desolador que no se merecían nuestros educandos. Felizmente, en los últimos meses se ha conseguido una restauración integral.

En 1973 es trasladado por destaque al C.E. N° 86243-84/E-2do.-Mx-Pc de Llaclla. Se desempeña como Director, teniendo como auxiliares a los profesores Fructuoso Valdez Arroyo, Emilia Palacios Barrón, Pablo Damián Tafur, además de don Armando Alvarado como personal de servicios (portero). Gracias a sus gestiones la Comunidad Campesina donó un terreno de 10,000 metros cuadrados, en el lugar denominado "La Esperanza", cerca a la toma de regadío de Cusi, para el Bosque Escolar. Luego de fructífera labor en la tierra de sus entrañables padrinos, es reasignado a otro pueblo, llevado por sus inquietudes de conocer nuevas tierras, nuevas costumbres y, también, estar más cerca de Chiquián donde estudiaban sus menores hijos. En efecto, por destaque estuvo en 1974 en la Escuela N° 86223-84 de Huasta.

Por Resolución N° 0322 de la Dirección Zonal N° 84 de Huaraz, de fecha 28 de febrero de 1975 es trasladado a Racrachaca, distrito de Aquia. La cercanía a Chiquián y la facilidad del transporte, le permitió estar más cerca a su familia y estar pendiente de las ocurrencias en su Cuspón.

Finalmente, el 16 de julio de 1980 en mérito a la Resolución Directoral Zonal N° 0709 de Huaraz, es reasignado al C. E. N° 86211-84/E-2do.-Mx-Pc de Chiquián (la antigua escuela de mujeres de "mandil blanco"), como profesor de aula. Estaba en las postrimerías de su vida profesional. El 14 de setiembre de 1982 asume la Dirección de la escuela por promoción interna, desempeñándose en este cargo hasta el día de su jubilación. Gracias a sus gestiones, los hijos de la extinta maestra Emiliana Valenzuela de Cerrate, nombre que llevaba la promoción de estudiantes de ese año que estaba a su cargo, donaron la Banda de Guerra compuesta de 14 piezas. Con motivo de las ceremonias de recepción, bendición e inauguración (distintos momentos: 21 de diciembre de 1982 y 16 de mayo de 1983) preparó uno de los documentos últimos como maestro en ejercicio: la historia de vida de la maestra Emiliana Valenzuela de Cerrate.

Después de 32 años, 06 meses y 15 días efectivos de servicios oficiales se jubiló en el ejercicio de la docencia, a partir del 1° de setiembre de 1983. Esto por Resolución Directoral Zonal N° 0958 del 31 de agosto de ese año. Pese a que su jubilación de debía a su solicitud y al legítimo derecho al descanso que tenía, no se habituó a su nueva situación. Día a día, en las mañanas al oír los toques de la campana se apresuraba en alistarse para "ir a la escuela". En más de una oportunidad fuimos testigos de los lagrimones que soltaba al pasar por un local escolar y observar con detenimiento los salones vacíos o con niños en la algarabía diaria.

De más de 32 años de vida docente nos deja un valioso archivo: diario de clases, composiciones ante fechas del Calendario Cívico Escolar, sus discursos ante eventos oficiales de diversa índole, su correspondencia interna y externa, referencias monográficas de los distinto pueblos de la provincia y apuntes varios sobre las actividades que realizó. El estudio de este conjunto puede darnos una idea global sobre su pensamiento y practica en sus 70 años de existencia. Pero, también, nos dio lección de vida con su identificación y su filiación clasista en el seno del magisterio, sufriendo como otros las consecuencias del maltrato a la dignidad del maestro; y, por lo mismo asumiendo actitudes conjuntas que le significaron "sanciones" por participar en las huelgas de 1966, 1971, 1978 y 1979. Así, como botón de muestra, por Resolución Directoral N° 3163 fue cesado junto a otros 40 maestros de la provincia de Bolognesi, a partir del 1° de setiembre de 1971, por su participación en la histórica huelga traicionada que daría nacimiento al Sutep; siendo repuesto por Resolución Directoral N° 3165 del 29 de noviembre de ese mismo año.

Policarpo Zubieta nació y radicó la mayor parte de su vida en la tierra de sus amores: Cuspón. Contribuyó con sus ideas, pluma y acciones a su progreso. Fue comunero y regante, ocupó diversos cargos al interior de su pueblo. En mas de una oportunidad fue su relacionista público y representante ante las instituciones oficiales. Alentaba la practica de las festividades y costumbres ancestrales, como las fiestas de San Pedro (julio) o San Luis (noviembre), ya como funcionario o como "quelli". Todos recuerdan que con él se restableció la fiesta de noviembre en el año 1960, luego de superar dos operaciones y el internamiento médico de un año (decía que se había salvado gracias a “Luico”). Participaba activamente en los trabajos comunales de relimpio de acequia, el "jochhapisay" o el cerco comunal. Componía canciones escolares con temas relacionados a su pueblo, por ejemplo, "en las faldas de la Capillata". Solía radicarse por temporadas en una de sus chacras, en las que tenia chozas espaciosas: Capillapata, Hualtuyoj o Mollipampa. Prefería sobre todo los potajes de su tierra; el locro con cuy, la pachamanca, la papa o choclo con queso, el pegan -caldo; de Lima o Huacho, el cebiche. A la buena comida le agregaba el roncito o le antecedía en las mañanas el chinguirito o la chicha hervida.

Fue un aficionado a los caballos, especialmente a los de "paso". Esos que animan los días centrales de las fiestas patronales. Con buenos corceles y arreos de plata visitaba los pueblos donde se celebraban fiestas, en estas se lucía y demostraba sus dotes de buen jinete. Recuerdos de estas andanzas son los amigos, compadres y ahijados. Para desplazarse no tenía horario, esto le provocó mas de un accidente con las consiguientes roturas de huesos. Gustaba del trenzado de riendas, fuetes y sogas, al que se dedicaba en sus ratos libres. En lo académico tenia preferencia por las matemáticas, en mas de una oportunidad tuvo encuentros muy comentados con el extinto profesor Eleodoro Gamarra, otro cultor de las ciencias formales.

Como creyente era devoto del Señor de la Soledad de Huaraz, cuando llegaba a esta ciudad lo primero que hacia era ir a su iglesia, participar de la misa y a la salida tomarse un buen emoliente, para luego degustar su plato de "chocho". Igualmente rendía culto a San Martín de Porres y por supuesto a San “Luico”, patrón del pueblo de Cuspón. Los personajes de su admiración: El Gran Mariscal Toribio de Luzuriaga (sobre quien tenía libros, folletos, artículos y símiles), su abuelo Juan Zubieta (en honor a él, al suscrito le llamaba con este nombre) y el maestro Horacio Zeballos Gámez (por su identificación con el Sutep).

Casada con doña María del Socorro Nuñez Cruz el 14 de agosto de 1954 tuvo con ella 13 hijos, de los que 8 sobreviven y a quienes procuró formar dentro de la modestia, honradez, trabajo, disciplina y superación. Ellos pretendiendo emular a su progenitor, realizan esfuerzo por abrirse paso en sus respectivas opciones.

En los últimos meses de su existencia radicado en Lima se obstinó en regresar a su Cuspón querido, donde finalmente producto de sus dolencias, falleció en la noche del viernes 15 de octubre de 1993. Sus restos trasladados sobre los hombros de sus dolidos hijos, descansan hoy junto al de sus padres en el cementerio de su pueblo natal, tal como fueron sus deseos de siempre. En el recuerdo de sus vecinos aun deja oír su "uiuj" (su clásica interjección de cansancio al llegar a cada parada en las caminatas por los senderos de Cuspón).

De sus exequias nos llevamos un recuerdo, las criadillas del toro sacrificado para su consumo en esos días. Una botella ovalada fue forrada con el escroto. Aquí llenamos los macerados de frutas con pisco y lo llevamos a cuanto lugar viajamos (Ayacucho, Piura, Cochamarca, Cajatambo, Cuspón, Huaraz, Rapaz, Churín, Oyón, Naván, etc.). Es el “Huashcurunco” , muy popular entre los amigos. Hace años cuando visitamos al Dr. Max Hernández, famoso psicoanalista peruano, para conversar sobre el historiador sayanense Jesús Elías Ipinze, mencionamos al “Huashcurunco”. Durante una hora nos explicó su significado y la ligazón con don Policarpo.
 
Los hermanos Zubieta Carhuachín: 
Antonio, Gabriel, Policarpo, Humberto y Graciano
 
 
 
 
USO RITUAL DE LOS QUIPUS FUNERARIOS EN EL PUEBLO DE CUSPÓN 
 
(CHIQUIÁN, BOLOGNESI - ÁNCASH) 
 
DECLARADO PATRIMONIO CULTURAL DE LA NACIÓN 

Filomeno Zubieta Núñez

El uso ritual de los quipus funerarios en el velorio y entierro de los difuntos es una práctica que se manifiesta  y pervive en el pueblo de Cuspón. Expresión popular que acaba de ser declarada como Patrimonio Cultural de la Nación por el Ministerio de Cultura mediante  Resolución Viceministerial Nº 071-2017-VMPCIC-MC, con fecha 27 de abril de 2017, publicado en el Diario Oficial EL PERUANO, el sábado 29 de abril del 2017. Este es un logro que nos enorgullece y que lo compartimos con todos nuestros lectores, especialmente con nuestros comprovincianos y pobladores de nuestro Cuspón querido.

Cuspón es un caserío del distrito de Chiquián (provincia de Bolognesi, Ancash) con el título de Centro Poblado Menor, también es una Comunidad Campesina. Se encuentra al sur de la ciudad de Chiquián, a unos 20 Km.  Cuenta con aproximadamente 150 habitantes,  incluyendo sus parcialidades. Tiene una economía natural, donde el autosostenimiento y el autoconsumo imprimen sus características básicas. La agricultura y la ganadería son sus actividades principales, complementadas por la artesanía y el comercio en su modalidad de trueque.  

Esta práctica del uso de quipus en los rituales funerarios está relacionada con el final del ciclo vital de las personas, niños o adultos, hombres o mujeres. Todos, al momento de morir, para ser velados  y ser sepultados deben portar sus quipus, como salvoconductos para lograr el traslado al más allá. Incluso, si la defunción se produce fuera del pueblo (Chiquián, Lima, etc.), se  coloca el quipu al difunto.

Historia

La historia de los quipus funerarios de Cuspón tiene sus raíces en el pueblo colonial de San Luis de Matara que desapareciera hacia fines del siglo XVIII por una peste, explicada en la leyenda de Pisana María. Sus pobladores se trasladaron a Chiquián y algunos a sus tierras de las partes bajas llevando sus santos (san Luis y san Pedro) y sus costumbres, como los quipus para el entierro de sus difuntos, dando origen al nuevo pueblo de San Luis de Cuspón. El entierro de los difuntos con el quipu funerario fue práctica de todos los pueblos de la Doctrina de San Francisco de Chiquián y se mantiene en muchos. En el ámbito del centro poblado de Cuspón, su parcialidad de Matara la conserva y practica. Igual ocurre en los pueblos de Roca y Ticllos y parcialmente en los pueblos de Canis, Llipa, Cajamarquilla y otros. En algunos, como Chiquián y Llaclla, ya no se practica.  

Los quipus funerarios son un producto sincrético. Sintetiza las prácticas ancestrales de registros contables de la actividad agropecuaria y mercantil con la presencia de los religiosos españoles y su labor evangelizadora. Las reducciones que progresivamente se fueron estableciendo conllevan la presencia de los sacerdotes para afirmar la presencia colonial española. A los quipus de contar se agregaron los quipus de enterrar, al decir de la quipucamayoc Mama Licuna.

Las prendas utilizadas por los indígenas para sepultar a sus difuntos fueron adoptadas y adaptadas de la vestimenta de los sacerdotes. La vestimenta sacerdotal se reducía a las siguientes prendas: el alba, enterizo similar a un camisón hasta cerca de los talones; las sandalias que tenían cierto parecido a los llanques que usaban los indígenas; el cíngulo, cordón o cinta de seda o de lino, con una borla a cada extremo, que el sacerdote se ciñe el alba desde la cintura. Para sepultar a sus difuntos, el alba fue convertida en mortaja a base de bayeta o tela burda de lana de llama u oveja para cubrir el cuerpo, el cíngulo fue convertido en quipu funerario con nudos y cruces en los extremos y para su larga caminata hacia el más allá se les puso unas sandalias. Con el tiempo, esto fue variando, la mortaja de bayeta fue reemplazada en algunos casos por vestimenta moderna, se elaboraron sandalias de cartones y se mantuvieron los quipus funerarios con las características descritas. 

Progresivamente se convirtió en una práctica de la vida cotidiana del pueblo y su uso se fue transmitiendo y conservando de generación en generación. Las mujeres por su dedicación más cercana a los enfermos y difuntos, convirtieron la elaboración del quipu en quehacer de las más más ancianas, las más indicadas para la preservación de la memoria local. Así, se fue transmitiendo de madre a hija, como ocurre hasta nuestros días. 

Descripción de la expresión

Cuando se produce la muerte de un poblador, niño o adulto, hombre o mujer, de inmediato se anuncia a la población con el repique de la campana de la iglesia.  La familia prepara el velorio. Las mujeres ancianas bañan al difunto o difunta. En la sala más grande de la casa se coloca una mesa lo suficientemente grande como para habilitar una especie de cama para el difunto(a), con sábanas de bayeta. Antes se vestía al difunto (a) con un hábito de bayeta con capucha y hasta cerca de los talones, hoy algunos visten con el mejor de su ropaje, si es nuevo mejor. Se le coloca sandalias de cartón sostenidas con hilos. 

Entretanto en el patio, la quipucamayoc recibe de la familia del occiso las madejas de hilos (blanco y negro) y va preparando el quipu, con torceles y nudos. Ya terminado, entre cánticos y rezos coloca el quipu al cuerpo que ya se halla sobre la mesa de velación. 

Para la confección del quipu funerario se requiere de  unos 16 o 17 metros de lana hilada, (unas 14 brazadas) dependiendo un poco de la altura de la persona. Va amarrado en la cintura y las puntas a la punta de los pies, colgados  tres nudos en la pierna derecha y otro con cuatro nudos, en la izquierda. Cada extremo termina en una cruz. 

Los nudos y las cruces son oraciones. Los siete nudos son siete “avemarías” y las cruces son dos “padrenuestros”. Las “avemarías” constituyen un mensaje del difunto dirigido a la Virgen María para que ella proteja a su alma y le dé apoyo para que en su traslado de un lado al otro.  Similares súplicas, aunque dirigidas a Dios, contienen los dos “padrenuestros” con sus siete peticiones. 

Los quipus funerarios cumplen la función  de ser una ayuda, un apoyo o salvoconducto para que el alma vaya superando los obstáculos (simbolizados por perros negros –diablos-), para que la virgen María y Dios escuchen sus oraciones, lo protejan  y pueda llegar al cielo. 

Los pobladores van llegando al velatorio, muchos llevan víveres. La familia debe desollar por lo menos un buen toro para tener carne para los días del velorio y entierro, pues en esos días todos comen en la casa del difunto. El velorio dura dos días y el entierro se produce al tercero. Se acompaña en el velorio todo el tiempo, día noche. Con comida y licores. En las noches se consume el "chinguirito" o calentado. Es costumbre el narrar cuentos de aparecidos, de "almas", "diablos", etc., así como realizar algunos juegos con castigos corporales para los perdedores, como "esconde la correa". 

El carpintero del pueblo va preparando el ataúd. El tercer día, muy temprano, un grupo de varones va al cementerio a abrir la zanja donde reposarán los restos del difunto (a), acompañado de bebidas y comida. Se debe dejar todo listo. El sepelio debe ir acompañado de una banda músicos, por lo general vienen del vecino pueblo de Ticllos. A falta del sacerdote, se contrata los servicios de una persona entendida en cánticos y rezos, llamado "cantor", que oficia durante el velorio, desplazamiento y entierro. 

Recién para trasladar al difunto a su última morada se introduce el cadáver en el ataúd, previamente arreglada con frazadas y algunos objetos muy queridos del difunto (a). El difunto porta su quipu. El cortejo fúnebre se dirige primero a la iglesia, con paradas, rezos y cánticos. De la iglesia se dirige al cementerio siempre con sus velas y ofrendas florales. Entre cánticos, llantos y rezos de da el entierro. Al final, hacia la cabeza, se coloca una cruz de madera con las referencias del difunto (a). 

La mesa de velorio con las prendas más cercanas continúa velándose dos días más, hasta el quinto día. El quinto día, llamado Piskay, es el día señalado para que todos los pobladores vayan a casa del difunto y de allí a la aguada, llevando todas las prendas de vestir, como frazadas y prendas susceptibles de ser lavadas. Con gran cantidad de quinua remojada en costales se prepara el detergente para lavar las ropas, frazadas, pellejos, etc. de uso del difunto. Aquí se producen juegos, incluso bruscos, con los golpes que se dan entre hombres y mujeres con los pellejos y frazadas mojadas. Todo limpio es trasladado a la casa del difunto. Entretanto, la quinua lavada es dispuesta para la mazamorra que se distribuye en ollas y baldes (para la casa) entre todos los que participaron en la faena. Con el “Quinto Día” terminan los funerales. Por lo general, en la entrada general, portón o zaguán se coloca una cruz negra de telas, señal de duelo. El luto, el vestido negro, se lleva durante un año. Al año, ante la tumba, el esposo o esposa se quita el luto.

Proceso de trasmisión

Los quipus funerarios de Cuspón son únicos en su elaboración por mujeres, una tradición que siempre se ha transmitido entre madre e hija.  Los ejemplos documentados de mujeres quipucamayoc o quipus hechos por mujeres son escasos.  Lo conocemos solo en base a las fuentes orales.

Lo más cercano es la historia de vida de doña Gregoria Rivera Zubieta, más conocida como Mama Licuna era hasta hace poco la quipucamayoc del pueblo de Cuspón; falleció el 14 de octubre de 2014. 

Aparte de la Mama Licuna, su hija y sus predecesoras, ha habido otras mujeres quipucamayoc en tiempos actuales, aunque  no se descarta que  los quipucamayoc sean hombres, como lo evidencia la presencia de Cipriano Carhuachín Rivera, “Shipico”

En el caso de la Mama Licuna, ella vio sus quipus como una forma de mantener vivas las tradiciones e ideologías de su pueblo pero tenía las mismas obligaciones que todos los miembros de la comunidad y no gozaba de ningún beneficio por su trabajo creando quipus y preservando tradiciones. 

La continuidad de la elaboración de los quipus está garantizada en los hijos de Mama Licuna: Elisa y Cipriano. Se entiende que ante la ausencia de uno de ellos, ella o él asumirá la responsabilidad de su elaboración. Hay quipu para rato, como el mantenimiento de esta expresión por la colectividad cusponista.

Valor

De 1996 a la fecha las expresiones naturales y culturales de Cuspón han merecido la atención de los científicos sociales: arqueólogos (Dr. Arturo Ruiz Estrada, Dr. Federico Kauffmann, Dr. Carlos Milla Villena, entre otros), historiadores y etnólogos (Molly Tun de la Universidad de Minnesota, USA y Magdalena Setlak de la Complutense de Madrid, con tesis doctoral y de maestría sobre los quipus), periodistas especializados (Narciso Robles Atachagua, Alfonsina Barrionuevo, Rafo León y otros), promotores de turismo (Roberto Aldave preparó el documental sobre “La Ruta de la Cantuta”, incluyendo a los quipus funerarios como atractivo turístico), literatos (Augusto Escalante), en fin la lista es interminable. 

Todo lo anterior provocó una serie de interrogantes entre los pobladores de Cuspón. ¿Por qué venían estudiosos a sus tierras? ¿Qué de singular tenía Cuspón para interesar a extraños? Los cambios fueron notables. Progresivamente fueron tomando conciencia de las potencialidades en historia, costumbres, gastronomía, patrimonio arqueológico y todo lo que tenían. Se fue construyendo y afirmando identidad cultural, elevando la autoestima personal y colectiva. Muchos de sus hijos o descendientes se sumaron a divulgar sus atractivos turísticos y culturales: Marco Calderón Ríos y Adrían Carhuachín Lázaro con fotografías a través de las redes; Lucio Rivera Zubieta y Genaro Lázaro Ríos unieron esfuerzos y hoy dirigen un programa radial semanal en Lima, bajo el nombre “Por la ruta de la cantuta”; igual labor realiza en Chiquián Flor Durán Jaimes desde su emisora Radio Satélite. 

Los pobladores de Cuspón progresivamente han tomado conciencia del potencial cultural con que cuentan, la valoran, la defienden.

La declaratoria como Patrimonio Cultural de la Nación del  Uso ritual de los quipus funerarios en el pueblo de Cuspón, estamos seguros que elevará la autoestima de los pobladores, adoptarán las medidas para su mejor estudio, valoración y conservación y será un estímulo permanente para su preservación y divulgación.
 
 
 

P.D. 
 
EL PRÓXIMO JUEVES 11 DE MAYO SE HARÁ LA PRESENTACIÓN PÚBLICA DE ESTA RESOLUCIÓN EN UNA CEREMONIA ESPECIAL EN EL SALON DEL CLUB ÁNCASH A LAS 6:30 PM CON PRESENCIA DE FUNCIONARIOS DEL MINISTERIO DE CULTURA, DE LA DIRECCIÓN DESCONCENTRADA DE CULTURA DE ANCASH, DE LA MUNICIPALIDAD PROVINCIAL DE BOLOGNESI Y DE LA COMUNIDAD CAMPESINA DE CUSPÓN.  
 



DECLARAN PATRIMONIO CULTURAL DE LA NACIÓN AL RITUAL FUNERARIO DE CUSPÓN 

DEL DISTRITO DE CHIQUIÁN, PROVINCIA DE BOLOGNESI, REGIÓN ÁNCASH




 RESOLUCIÓN VICEMINISTERIAL 

Nº 071-2017-VMPCIC/MC

Lima, 27 de abril de 2017

Vistos, el Oficio N° 05-2016-FZN suscrito por el señor Filomeno Zubieta Núñez, el Informe Nº 000093-2017/DPI/DGPC/VMPCIC/MC de la Dirección de Patrimonio Inmaterial, y el Informe N° 000264-2017/DGPC/VMPCIC/MC de la Dirección General de Patrimonio Cultural; y,

CONSIDERANDO:

Que, el primer párrafo del artículo 21 de la Constitución Política del Perú señala que los yacimientos y restos arqueológicos, construcciones, monumentos, lugares, documentos bibliográficos y de archivo, objetos artísticos y testimonios de valor histórico, expresamente declarados bienes culturales, y provisionalmente los que se presumen como tales, son Patrimonio Cultural de la Nación, independientemente de su condición de propiedad privada o pública, los mismos que se encuentran protegidos por el Estado;

Que, el inciso 1 del artículo 2 de la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, establece que “se entiende por Patrimonio Cultural Inmaterial los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas – junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentes – que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural. Este patrimonio cultural inmaterial que se trasmite de generación en generación es recreado constantemente por las comunidades y grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad, y contribuyendo así a promover el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana”;

Que, el numeral 2) del artículo 1 de la Ley Nº 28296, Ley General del Patrimonio Cultural de la Nación, señala que “Integran el Patrimonio Inmaterial de la Nación las creaciones de una comunidad cultural fundadas en las tradiciones, expresadas por individuos de manera unitaria o grupal, y que reconocidamente responden a las expectativas de la comunidad, como expresión de la identidad cultural y social, además de los valores transmitidos oralmente, tales como los idiomas, lenguas y dialectos autóctonos, el saber y conocimiento tradicional, ya sean artísticos, gastronómicos, medicinales, tecnológicos, folclóricos o religiosos, los conocimientos colectivos de los pueblos y otras expresiones o manifestaciones culturales que en conjunto conforman nuestra diversidad cultural”;

Que, el literal b) del artículo 7 de la Ley N° 29565, Ley de creación del Ministerio de Cultura, modificado por el Decreto Legislativo N° 1255, establece que es función exclusiva del Ministerio de Cultura “Realizar acciones de declaración, generación de catastro, delimitación, actualización catastral, investigación, protección, conservación, puesta en valor, promoción y difusión del Patrimonio Cultural de la Nación”;

Que, el artículo 55 del Reglamento de Organización y Funciones del Ministerio de Cultura, aprobado mediante Decreto Supremo N° 005-2013-MC establece que “La Dirección de Patrimonio Inmaterial es la unidad orgánica encargada de gestionar, identificar, documentar, registrar, inventariar, investigar, preservar, salvaguardar, promover, valorizar, transmitir y revalorizar el patrimonio cultural inmaterial del país, en sus distintos aspectos, promoviendo la participación activa de la comunidad, los grupos o individuos que crean, mantienen y transmiten  dicho patrimonio y de asociarlos activamente en la gestión del mismo. Depende jerárquicamente de la Dirección General de Patrimonio Cultural”;

Que, mediante Acta de Sesión Extraordinaria del Concejo Municipal del Centro Poblado de Cuspón, de fecha 20 de febrero de 2016, se acuerda presentar ante el Ministerio de Cultura, la solicitud de declaratoria como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación, el uso de los quipus funerarios en el entierro de sus difuntos;

Que, mediante Oficio N° 05-2016-FZN del 11 de marzo de 2016, el señor Filomeno Zubieta Núñez (en adelante el administrado), solicitó que se declare Patrimonio Cultural de la Nación el Uso ritual de los quipus funerarios en Cuspón;

Que, mediante Informe N° 000264-2017/DGPC/VMPCIC/MC del 3 abril de 2017, la Dirección General de Patrimonio Cultural hace suyo el Informe N° 000093-2017/DPI/DGPC/VMPCIC/MC de la misma fecha, emitido por la Dirección de Patrimonio Inmaterial, por el que se recomienda declarar como Patrimonio Cultural de la Nación al Ritual funerario de Cuspón, en el que destaca el uso de los quipus funerarios;

Que, según el Informe N° 000093-2017/DPI/DGPC/VMPCIC/MC del 3 de abril de 2017, la Dirección de Patrimonio Inmaterial emite las siguientes precisiones:

Que, el centro poblado de Cuspón, del distrito de Chiquián, provincia de Bolognesi, departamento de Ancash, es también una comunidad campesina, reconocida tempranamente en mayo de 1929, lo que fue posible porque Cuspón conservó los títulos de propiedad de sus ayllus originarios reconocidos en 1612. Limitando con los Centros Poblados colindantes de Chiquián, Llaclla, Pacclón, Tauripón, Ticllos y Roca, y teniendo como parcialidades a los caseríos de Matara, Mataracocha y Huancacocha, Cuspón está ubicado geográficamente en la cuenca alta del valle de Pativilca, manteniéndose sobre una economía de subsistencia basada en la agricultura y la ganadería, complementadas con una producción artesanal y un comercio mínimo, en un paisaje escarpado que históricamente ha dificultado la comunicación de esta comunidad con el exterior. Las carreteras a Llaclla y a Roca han ayudado a superar recientemente este aislamiento. Unos quince centros arqueológicos dispersos en sus predios son muestra de la antigüedad de la presencia humana en la zona. En épocas recientes, el fenómeno de la migración del campo a la ciudad ha determinado una disminución de su población y, actualmente sólo viven de modo permanente en el espacio de la comunidad y sus anexos alrededor de 150 habitantes;

Que, el uso de los quipus funerarios constituye una práctica excepcional, tanto por la escasez de ejemplos paralelos como por la modalidad en que se presenta. El quipu elaborado en Cuspón es parte de los rituales fúnebres que desde tiempos antiguos se han practicado en el distrito de Chiquián, provincia de Bolognesi;

Que, al anuncio de un fallecimiento con repique de campanas de la iglesia local, se prepara el velorio de la persona fallecida, cuyo cuerpo será lavado por mujeres de edad, vestido y puesto en una mesa a modo de cama, cubierto con sábanas de bayeta. Se viste al difunto con su mejor ropa, pero en cambio en sus pies se colocan simples sandalias de cartón sostenidas con hilos;

Que, como parte de la costumbre, el fallecido debe ser velado y enterrado con un quipu elaborado especialmente para esta ocasión. En Cuspón el quipu es una pieza hecha de unas 14 brazadas (de 16 a 17 metros) de lana blanca y negra entrelazada, en cuyos extremos son hechos una serie de nudos. El quipu resultante, de unos 6 metros de largo, es amarrado a la cintura del difunto antes de su velación. Los extremos del quipu son atados a ambos pies del difunto, llevando tres nudos en el tramo que va sobre la pierna derecha y cuatro nudos en la izquierda. Ambos extremos rematan en una cruz. Los siete nudos hechos sobre el quipu y las dos cruces en ambos remates indican las veces que deben ser rezadas, respectivamente, las oraciones conocidas como el Ave María y el Padre Nuestro. Con estas oraciones, que suelen ser pronunciadas por la persona quipucamayoq, se invoca a la Virgen María y a Dios Padre – el ruego incluye siete peticiones - para la protección del alma del difunto en su paso al otro mundo, en cuyo trayecto puede ser asaltado por el demonio, representado en la forma de perros negros. Es decir, estos quipus son leídos a la manera de un rosario que indica qué oraciones deben ser dadas y el número de veces que han de ser dichas durante el trayecto del difunto hacia el otro mundo. Diversos relatos orales indican que, sin el quipu, el alma del difunto no podrá descansar;

Que, durante los dos o tres días en que se desarrolla el velorio y el día del entierro se recibe a las visitas con comida y bebida, parte de ella proporcionada por los mismos comensales en contribución. La bebida preparada para la ocasión es el chinguirito o calentado. Durante el velorio es costumbre contar historias sobre aparecidos, almas errantes y el diablo, y realizar algunos juegos dentro de un ambiente de camaradería. Al tercer día, se irá al camposanto donde los asistentes varones ayudarán a abrir la zanja y a colocar al difunto en el ataúd. La comitiva va acompañada por una banda de músicos y por un cantor local para los oficios durante el velorio y el entierro. El difunto es llevado con sus artículos más queridos, arreglos florales, una cruz de madera con las referencias al fallecido, y se coloca ante la fosa, rodeado de cirios, antes de proceder al entierro;

Que, el velorio continuará en cuerpo ausente en los días siguientes, con la ropa del difunto, hasta el quinto día, llamado piskay, (cinco, en quechua) en que todas las prendas del difunto son lavadas al aire libre con el agua o lavaza en la que previamente se ha lavado la quinua que será usada para preparar una mazamorra que consumirán los colaboradores. Con ello se dan por terminados los funerales. El uso de ropa negra en señal de luto seguirá para los familiares o cónyuges por un año; de tratarse de un cónyuge, el luto de su pareja terminará formalmente al cambiar ésta de ropa ante la tumba del difunto;
 
Que, con relación al quipu, cabe señalar que este es un sistema de registro de información originario de tiempos prehispánicos, aparecido al menos hacia finales del primer milenio de nuestra era, correspondiente al Horizonte Medio, en que se produjo una notable expansión urbana. Este sistema llegó a la cumbre de su utilización como parte del extenso y complejo sistema de administración del Tawantinsuyu, que requería de un constante registro de recursos disponibles y de censo poblacional, para la regulación fiscal, el monto de tributos y la organización de la fuerza de trabajo acorde a las necesidades concretas del Estado. Toda esta información era registrada con este sistema de cordeles y nudos, manejada por un tipo especial de funcionario conocido como quipucamayoq;Que, el quipu incaico era un sistema complejo de registro que consistía en un cordel principal al cual iban atados otros cordeles subsidiarios; en los quipus que registraban cantidades los cordeles subsidiarios tenían nudos cuyo significado numeral se indicaba por el número de vueltas que los componían, y los números eran registrados sobre un sistema de posicionamiento decimal, en unidades, decenas, centenas, millares e incluso decenas de millares; de no haber una cantidad que registrar en algún nivel se dejaba un espacio vacío. El quipu era leído por el código de nudos y por los colores del cordel, lo que según cronistas y estudiosos hacía referencia al sujeto a contar. El cordel principal podía presentar a su vez una serie de nudos que representaban una sumatoria de los cordeles secundarios. Pero además, según relatan las crónicas con insistencia, se usaba el quipu como recurso nemotécnico de textos narrativos, ya se trate de relatos históricos, de genealogías e incluso de textos líricos. El código con el que tales quipus deben haberse leído no fue registrado por ningún documento escrito y por ello es desconocido;

Que, el uso del quipu decreció con el establecimiento del virreinato y de sus sistemas de registro escritos, y una gran parte de esta información fue destruida físicamente en el proceso de Conquista, quedando actualmente ejemplares obtenidos de entierros, en su casi totalidad de carácter numeral. Pero el uso del quipu permaneció entre la población rural indígena en diversas regiones, para el registro de población y de recursos disponibles, distribuidos en unidades organizadas como barrios o parcialidades, herederas de la organización dual propia del mundo andino. De este modo, los quipus se mantuvieron en diversos puntos bajo el sistema colonial, y sobrevivieron dentro del régimen de haciendas, en comunidades independientes durante el período republicano, dispersos en áreas de Cusco, Puno, Huancavelica, La Libertad, Ancash o Lima;

Que, la difusión del sistema escolar en zonas como la sierra central, donde el uso del quipu era importante, junto con las necesidades impuestas por el reconocimiento legal de las comunidades ante el Estado, motivó la sustitución del sistema de registro por nudos por un sistema escrito, perdiéndose el recuerdo del código original de lectura de estos quipus y reforzando de este modo la marginalización de una de las máximas creaciones de la civilización andina. En respuesta, el uso práctico de los quipus dio lugar a un uso ritual del objeto, incluso sobre quipus elaborados originalmente para la contabilidad de gentes o recursos. De este modo, en la comunidad de San Andrés de Tupicocha (Huarochirí, Lima) una serie de quipus antiguos es llevada a modo de emblema por las autoridades de las parcialidades que conforman la comunidad, durante las ceremonias de cambio de autoridades. El quipu de Rapaz (Oyón, Lima), un ejemplar de notable amplitud, que lleva atados diversos objetos junto con los nudos, es conservado como una reliquia por las autoridades para un ritual propiciador del agua. El quipu funerario de Cuspón, de carácter igualmente ritual, es producto de la historia particular de la región donde se ha desarrollado;

Que, la elaboración y uso del quipu funerario de Cuspón deriva de la historia de las costumbres funerarias del distrito, en la que están presentes elementos nativos e hispanos. El registro histórico de Cuspón refiere que la población nativa de la región fue originalmente ubicada en el pueblo de San Luis de Matara, cuya población fue diezmada por una peste, al parecer de viruela negra; esto produce el abandono del pueblo y la emigración de la población superviviente a San Francisco de Chiquián, como cabeza de doctrina, y a Cuspón, reducción de indios que formaba parte de la misma doctrina. Los pobladores trasladaron a Chiquián muchas imágenes y a Cuspón las de San Pedro y San Luis, este último es desde entonces el patrono de esta comunidad. Con la migración se difundieron las costumbres originarias de este lugar, entre las cuales estaba su particular tradición funeraria; Que, en Cuspón el quipu funerario forma parte del  ajuar del difunto, quien era vestido con prendas que derivaban del hábito sacerdotal cristiano. Antiguamente se vestía al difunto con un hábito con capucha llamado alba, derivado del hábito sacerdotal, hecho de bayeta y que llegaba a los tobillos. Se le colocaban sandalias, fácilmente asociadas al calzado cerrado andino conocido como llanque, y el cíngulo, un cordón de seda o lino con una borla a cada extremo, usado para ceñirse el alba a la cintura. El cinturón del traje sacerdotal de diversas  órdenes religiosas es un largo cordel al cual se le hacían nudos que indicaban, a modo de un rosario de rezos, el número y tipo de oraciones que el sacerdote debía de hacer durante su oficio religioso. Del alba derivó la mortaja con que se vestía al difunto, y como parte de ella el cinturón para sujetar la túnica mortuoria llevaba una serie de nudos, lo que ha sido asociado al sistema de registro conocido como quipu, nombre que mantuvo esta prenda. Este ha sido el elemento que ha sobrevivido en las prácticas funerarias, al abandonarse la mortaja original por una vestimenta de uso cotidiano del difunto. El quipu de Cuspón es de este modo a la vez un rosario y un amuleto; la serie de nudos que deberán ser leídos, al invocar a María y al Dios cristiano, permitirá al difunto superar los obstáculos en su camino al paraíso;

Que, sería inexacto, sin embargo, considerar esta una costumbre de origen exclusivamente hispano. Una parte de los quipus arqueológicos que se conservan hoy en día pertenecen a entierros, siendo colocados en el fardo funerario como una prenda más, de lo que puede deducirse que en ciertas regiones esta fue una práctica extendida, a pesar de no contar con referencias del significado de esta costumbre. Aunque técnicamente el quipu de Cuspón sea leído como un rosario, presenta algunas características que lo emparentan con el quipu andino. Una de ellas es la conformación de los nudos, similar a la de los nudos de los quipus incaicos. De igual modo, se ve un vínculo en la elaboración del cordón con hilos de dos colores –en este caso uno blanco y otro de tono oscuro, sea negro, marrón o azul –que también se ha encontrado en algunos quipus antiguos. Finalmente, entre las coincidencias más notorias, cabe señalar el nombre de quipucamayoq dado a las personas especializadas en su elaboración;

Que, el expediente menciona que el uso de quipus funerarios era extendido en toda la doctrina de Chiquián en tiempos del virreinato y ha seguido practicándose en diversos centros poblados. Aparte del más conocido, Cuspón, lugar donde este tipo de quipu aún se elabora, se sigue practicando esta costumbre en los pueblos circunvecinos de la provincia de Bolognesi, como Roca y Ticllos del distrito de Ticllos; Canis, Llipa y Cajamarquilla, de los distritos de Corpanqui y Canis, y se mantuvo hasta hace algún tiempo no determinado, en los pueblos de Chiquián y Llaclla, capital del distrito de Abelardo Pardo Lezameta. Lo que hace único al centro poblado de Cuspón es que es el único lugar en que estos quipus siguen siendo elaborados;
 
Que, el conocimiento de su elaboración y lectura es transmitido de madres a hijas, aunque en la práctica su fabricación, al requerir de varios metros de hilo de lana, se hace con el apoyo de otros miembros de la familia, de ambos sexos. En Cuspón esta ha sido la potestad de una línea de descendencia de mujeres de una familia, cuyo miembro reciente más notorio fue la señora Gregoria Rivera Zubieta, conocida como Mama Licuna. Durante su vida fue la única quipucamayoq de Cuspón y, en general, de la provincia de Bolognesi, hasta su fallecimiento en el año 2014. Doña Gregoria clasificaba a los quipus en dos grupos: los quipus para contar y los quipus para enterrar, en los que se especializó, según propia declaración, para mantener viva la tradición local, sin reclamar ninguna prerrogativa especial por su contribución a esta causa. Su papel ha sido heredado por sus hijos Cipriano y Elisa Carhuachín Rivera, quienes mantienen el conocimiento y los contenidos asociados a esta práctica, aprendidos de su madre;

Que, la elaboración y uso de quipus es parte fundamental de los ritos funerarios de Cuspón, con la particularidad de que en esta comunidad campesina estos son elaborados por un linaje de detentadores de esta tradición. Sus características formales difieren parcialmente de las del quipu prehispánico porque es producto de una historia particular del cristianismo en los Andes, siendo una interpretación nativa de un ritual católico;
 
Que, conjuntamente con las referencias históricas, el Informe N° 000093- 017/DPI/DGPC/VMPCIC/MC de la Dirección de Patrimonio Inmaterial detalla las características, importancia, valor, alcance y significados del Ritual funerario de Cuspón, en el que destaca el uso de los quipus funerarios, motivo por el cual constituye parte integrante de la presente Resolución, conforme a lo dispuesto en el artículo 6 del Texto Único Ordenado de la Ley N° 27444, Ley del Procedimiento Administrativo General, aprobada mediante Decreto Supremo N° 006-2017-JUS;

Que, mediante Resolución Ministerial N° 338-2015-MC,se aprobó la Directiva N° 003-2015-MC, “Declaratoria de las manifestaciones de Patrimonio Cultural Inmaterial y de la obra de grandes maestros, sabios y creadores como Patrimonio Cultural de la Nación y Declaratoria de Interés Cultural”, en la que se establecen los lineamientos y normas para la tramitación del expediente de declaratoria de Patrimonio Cultural de la Nación de las manifestaciones de patrimonio cultural inmaterial, correspondiendo al Viceministerio de Patrimonio Cultural e Industrias Culturales declarar las manifestaciones del Patrimonio Cultural Inmaterial como Patrimonio Cultural de la Nación;

De conformidad con lo establecido en la Constitución Política del Perú; en la Ley N° 28296, Ley General del Patrimonio Cultural de la Nación; en la Ley Nº 29565, Ley de Creación del Ministerio de Cultura; en el Reglamento de la Ley General de Patrimonio Cultural de la Nación, aprobado por Decreto Supremo Nº 011-2006-ED; en el Reglamento de Organización y Funciones del Ministerio de Cultura, aprobado por Decreto Supremo Nº 005-2013-MC; y la Directiva Nº 003-2015-MC, aprobada por Resolución Ministerial Nº 338-2015-MC;

SE RESUELVE:

Artículo 1.-

Declarar Patrimonio Cultural de la Nación al Ritual funerario de Cuspón del distrito de Chiquián, provincia de Bolognesi, región Ancash, en el que destaca el uso de quipus funerarios, en tanto se trata de una práctica cultural en la que confluyen la ritualidad católica, una narrativa oral sobre el mundo espiritual, una compleja red de relaciones sociales y la original interpretación y uso de quipus para la protección del difunto en su viaje al más allá.

Artículo 2.-

Disponer la publicación de la presente Resolución en el Diario Oficial El Peruano y la difusión del Informe N° 000093-2017/DPI/DGPC/VMPCIC/MC y la presente Resolución en el Portal Institucional del Ministerio de Cultura (www.cultura.gob.pe).

Artículo 3.-

Encargar a la Dirección de Patrimonio Inmaterial, en conjunto con la Dirección Desconcentrada de Cultura de Ancash, la elaboración cada cinco (5) años de un informe detallado sobre el estado de la expresión declarada, de modo que su registro institucional pueda ser actualizado en cuanto a los cambios producidos en la manifestación, los riesgos que pudiesen surgir para su vigencia, y otros aspectos relevantes para realizar un seguimiento institucional de su desenvolvimiento y salvaguardia, de ser el caso.

Artículo 4.-

Notificar la presente Resolución y el Informe N° 000093-2017/DPI/DGPC/VMPCIC/MC a la Dirección Desconcentrada de Cultura de Ancash, a la Municipalidad Provincial de Bolognesi, al Municipio del Centro Poblado de Cuspón, a la Junta Directiva de la Comunidad Campesina de Cuspón y al señor Filomeno Zubieta Núñez para los fines consiguientes.

Regístrese, comuníquese y publíquese.

JORGE ERNESTO ARRUNATEGUI GADEA

Viceministro de Patrimonio Cultural e Industrias Culturales



 
Fuente:

Doctor Filomeno Zubieta Núñez
 
 


 
 

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