jueves, 16 de abril de 2015

16 DE ABRIL, ANIVERSARIO: JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI - FOLIOS DE LA UTOPÍA: LA VIDA DE UN HOMBRE MONTAÑA - POR DANILO SÁNCHEZ LIHÓN

CAPULÍ, VALLEJO Y SU TIERRA

Construcción y forja de la utopía andina

 *****


16 DE ABRIL,

ANIVERSARIO




JOSÉ

CARLOS

MARIÁTEGUI



FOLIOS

DE LA

UTOPÍA



LA VIDA

DE UN HOMBRE

MONTAÑA




Danilo Sánchez Lihón


Murió

para que tú comprendas

cómo se vive de una vez

y para siempre.

Luís Nieto


Volverás en el agua

que besará el desierto.

Gustavo Valcárcel

1. De quién
se habla
 
Se hizo solo, se forjó a pulso desde la marginalidad y el mayor ostracismo. Sin embargo, a los dieciocho años de edad su opinión o comentario en el periodismo en el cual trabajó siempre, causaba el influjo que puede tener un movimiento telúrico.
 
En palabras del sociólogo y filósofo Michael Löwy, es: "indudablemente el pensador marxista más vigoroso y original que América Latina haya conocido”.
 
Y José Pablo Feinmann, filósofo y crítico cultural argentino, reconoce: el "más grande filósofo marxista de Latinoamérica".
 
Es en él en quien el nombre de los sabios incaicos  Amauta, calza total y perfecto. Que nadie recusa, siendo Amauta el sabio y maestro en el antiguo Tahuantinsuyo, quien guía, orienta, ve en la oscuridad; hombre fortaleza, y montaña viviente.
 
Tanto que todos reconocemos aquí de quién se habla cuando se dice a secas: El Amauta. 
 
Empero, ese paradigma de hombre dejó de existir apenas a los treintaiseis años de edad, el 16 de abril del año 1930, suceso que fue toda una conmoción no solo en Lima sino a nivel nacional.
 
2. A escondidas
se amaron
 
Nació con tuberculosis artrítica u ósea, debido a que su madre padeció de anemia crónica a causa al desgaste vital que tuvo que hacer para criar y proteger a sus hijos que la muerte los fue arrebatando uno a uno.
 
Antes de José Carlos cuatro hermanos suyos murieron de niños, pese al cuidado abnegado de su madre, una mujer dedicada en cuerpo y alma a su trabajo y al cuidado de sus hijos.
 
José Carlos ya en el vientre de su madre era raquítico y tenía la enfermedad que después se le agravó y terminó arrebatándole la vida a la edad de 36 años.
 
Y es que ella sufrió el abandono constante de quien fuera su esposo, un aristócrata que no se sabe cómo apareció en Sayán, distrito de Chancay, al norte de Lima, aunque luego la familia emigra a la ciudad de Huacho, en donde ella trabajaba en el taller de su familia dedicada a la talabartería.
 
Y fue que un día ella al asomarse a la ventana distinguió a un apuesto jinete montado en un caballo brioso ricamente enjaezado. Se miraron y quedaron mutuamente enamorados. Se conocieron y a escondidas se amaron.
 
3. Una lápida
de silencio
 
Era un forastero descendiente directo de una familia aristócrata que llegó a Sayán buscando destino, pero que más bien huía de sí mismo. 
 
Allí conquistó a la muchacha más hermosa del lugar que cayó fascinada por la galanura de quien aparecía como representante de una clase superior. Ella era simpática y en su persona se reunían todas las virtudes de la mujer provinciana y de clase popular. 
 
Aquel galán le demostró que para él no existía ser más precioso que ella en el mundo. Y se entregaron el uno y el otro en cuerpo y alma.
 
Después de engendrarle la primera hija se casó con ella pero adulterando su nombre. Sin embargo desaparecía por largo tiempo y volvía solo para engendrar con ella un nuevo hijo.
No obstante, tiempo después rompió con él hasta el punto de sellar aquella historia con una lápida de silencio total, peor que el de un sepulcro, cuando supo que había adulterado su nombre.
 
Pero más cuando ella lo interpeló acerca de si era pariente de un hereje y apóstata, como fue don Javier Mariátegui y Tellería, que resultaba ser su abuelo, y quien no quiso confesarse ni recibir los santos óleos en el momento de morir.
 
4. Donde nació
aquel niño
 
Por estos hechos ella siempre creyó que había un estigma en sus hijos, por tener la ascendencia genética de seres que no eran creyentes, contrarios a la iglesia y que habían renegado de Dios.
 
Así la vida de doña Amalia la Chira fue una penuria constante, cargar una cruz y un calvario permanentes. 
 
Tanto fue así que para huir de su marido y desaparecer ante sus ojos terminó refugiándose en una tierra que no era la suya, gracias a la protección de una familia amiga que se compadeció de ella.
 
Así se trasladó a la ciudad de Moquegua en donde nació su hijo José Carlos en cuya partida de nacimiento su madre figura como “viuda”, pese a que su esposo aún vivía y con quien tiempo después todavía tendría otro hijo.
 
José Carlos por el lugar en donde residía su madre debió nacer en Huacho ya que ella llegó a Moquegua solo para refugiarse, y en donde sin embargo él nació el 14 de junio de 1894.
 
Pero a quien nunca quiso revelar la identidad de su padre, pese a que él le insistía mucho en querer saberlo; así como ella ponía acero en ocultarlo, por temor a que su hijo fuera contagiado o quedara bajo el influjo de alguna marca infernal.
 
5. Alcanza
rejones
 
Por la enfermedad que padecía mientras otros jugaban él tenía que mirar. Mientras otros estaban al centro del campo de juegos él tenía que estar afuera. 
 
Aunque todo le interesaba y por todo mostraba curiosidad, esforzándose por participar en toda actividad.
 
Por ser así cuando cursaba el segundo año de estudios primarios jugando con un compañero en el patio de la escuela cayó, se golpeó la rodilla y ya no pudo ponerse en pie.
 
Trasladado a un hospital de Lima estuvo internado cuatro meses en la Maison de Santé. Para siempre quedó como un hombre que no podía caminar normalmente. 
 
Se le anquilosó la pierna. Y a partir de entonces se referían a él como: “El cojito Mariátegui”.
 
Nunca más asomó a un aula de clases a seguir estudios en una escuela. Fue un autodidacta consumado. 
 
Ingresó casi niño a trabajar en los talleres del diario “La Prensa”, ganando el salario de tres soles semanales en el oficio de “alcanza rejones”, salario que entregaba íntegro a su madre.
 
6. Tocar
las estrellas
 
A la edad de 20 años ya había escrito el periodismo mejor elaborado, más luminoso y combativo de su época.
 
Viajó y permaneció cuatro años en Europa, residiendo principalmente en Roma, seis meses en Alemania y por temporadas breves en París. A su retorno publicó libros como “La escena contemporánea y “Siete ensayos de la realidad peruana”.
 
En 1924 le amputaron la pierna derecha. Tenía 30 años y fue la única vez que sus amigos lo vieron llorar. 
 
Fundó y dirigió la revista Amauta y el periódico Labor. Fundó el Partido Socialista en nuestro país y organizó la Central General de Trabajadores del Perú.
 
En marzo del año 1930 la tuberculosis inflamatoria le produjo una septicemia que motivo su muerte, ocurrida un miércoles de Semana Santa. Murió asediado por la enfermedad, por la pobreza y por la dictadura el 16 de abril del año 1930. 
 
Su muerte es la muerte de un guerrero, de un visionario y de un prócer. Quien nació condenado a ser un guiñapo postrado en una cama y a no valerse por sí mismo y a sobrevivir por conmiseración, se elevó desde su propia fatalidad hasta tocar las estrellas.
 
7. Una filiación
y una fe
 
Ahora es el símbolo de la fortaleza suprema, dirigente de masas, valeroso, faro y antorcha encendida que nos guía en lo más oscuro y proceloso del camino.
 
De quien buen número de intelectuales a quienes se les consulta cuándo se quebró el Perú contestan: cuando murió Mariátegui.
 
Es una estrella en el firmamento, por su honestidad, su carisma y su genio; por su renuncia a toda ventaja, halago y concupiscencia.
 
De allí que mientras exista mundo, desde cualquier lugar del planeta, cualquier hombre lúcido, con conciencia social recordará a este gladiador aunque físicamente inválido, a fin de darse fuerzas para luchar a favor del pan, el bien y la belleza. 
 
Es creador del socialismo en el Perú, pero más del modelo de cómo hacer política, ética, coraje e inteligencia; y no solo para el Perú sino para nuestro continente y el mundo.
 
Es el forjador de la conciencia social del país por su calidad humana y moral, apóstol con una filiación y una fe cual es el amor social.
 














 

*****


El texto anterior puede ser

reproducido, publicado y difundido

citando autor y fuente


Teléfonos: 420-3343 y 602-3988


dsanchezlihon@aol.com

danilosanchezlihon@gmail.com


Obras de Danilo Sánchez Lihón las puede solicitar a:

Editorial San Marcos: ventas@editorialsanmarcos.com

Editorial Bruño, Perú: ventas@brunoeditorial.com.pe

Instituto del Libro y la Lectura: inlecperu@hotmail.com

Ediciones Altazor: edicionesaltazo@yahoo.es

*****


REYDA ALVARADO: CHIQUIANITA BELLA MUJER

JUDITH BALAREZO - LINDA CHIQUIANA

NIEVES ALVARADO

RITMO ANDINO DE HUASTA

La casa vieja - Nieves Alvarado

Hualín Aldave Palacios

ORQUESTA RITMO ANDINO DE HUASTA

Oswaldo Pardo Loarte

Chiquián - Marco Calderón Ríos

BANDA DE LLIPA

LUIS PARDO, EN LA VOZ DE CARLOS ORO

WET - COMO QUIEN PIERDE UNA ESTRELLA

WET - NO PUEDO ARRANCARTE DE MÍ

WET - BUENOS DÍAS TRISTEZA

WET - DÓNDE ESTARÁ MIPRIMAVERA

WET - LUNA DE MIEL

WET - DONDE ESTÉS