miércoles, 5 de junio de 2013

5 DE JUNIO: DÍA MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE - FOLIOS DE LA UTOPÍA : EL BROTAR DE LO NUEVO Y LO TIERNO - POR DANILO SÁNCHEZ LIHÓN

 
CAPULÍ, VALLEJO Y SU TIERRA
Construcción y forja de la utopía andina
 
2013 AÑO
EVANGELIO VALLEJO DE LA SOLIDARIDAD
Y UNIVERSALIDAD DEL MUNDO ANDINO
 
JUNIO, MES DE LOS NIÑOS,
DEL MEDIO AMBIENTE, DE LA GLORIA
DE ARICA Y DE LA IDENTIDAD ANDINA
 
 
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RECIBIMIENTO MULTITUDINARIO
DEL PUEBLO DE SANTIAGO DE CHUCO
CUNA DEL POETA UNIVERSAL
A LOS PEREGRINOS DEL XIV CAPULÍ
 
HACER CLIC:
 
 
 
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PRÓXIMAS ACTIVIDADES
DE CAPULÍ, VALLEJO Y SU TIERRA
 
LUNES 17 DE JUNIO, 2013
9.30 A.M.
 
DÍA DE CÉSAR VALLEJO
EN EL CALLAO
 
CONMEMORACIÓN DEL VIAJE
DE CÉSAR VALLEJO A PARÍS
 
INSTITUCIONES ADHERENTES:
 
– MUNICIPALIDAD DE SAN MIGUEL
– MAMMALIA, COMUNICACIÓN Y CULTURA
– ASOCIACIÓN DE CHALANEROS DEL CALLAO
– DIARIO CALLAO
– POESÍA EN EL PUERTO
– EMBAJADA POÉTICA DE SAN MIGUEL
 
MUELLE DÁRSENA
DE EL CALLAO
 
PLAZA GRAU
DE EL CALLAO
 
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CONVOCATORIA
 
XV ENCUENTRO INTERNACIONAL
CAPULÍ, VALLEJO Y SU TIERRA
TELÚRICA DE MAYO, 2014
 
LIMA:
MARTES 20
Y MIÉRCOLES 21
 
TRUJILLO
JUEVES 22
 
SANTIAGO DE CHUCO
VIERNES 23
SÁBADO 24
Y DOMINGO 25
DEL MES DE MAYO
 
PÁGINA WEB:
 
 
 
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Teléfonos Capulí:
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CALENDARIO
DE EFEMÉRIDES
 
5 DE JUNIO
 
 
DÍA MUNDIAL
DEL MEDIO
AMBIENTE
 
 
 
FOLIOS
DE LA
UTOPÍA
 
 
EL BROTAR
DE LO NUEVO
Y LO TIERNO
 
 
Danilo Sánchez Lihón
 
 
Todo hombre,
hacia adentro,
es un árbol.
 
 
1. Las raíces
hacia abajo
 
He aquí el grueso tronco del árbol que ha quedado unido a la tierra con sus potentes raíces y que fuera la base del viejo eucalipto cuyo tronco se aserró y cayó derribado.
El corte ha sido hecho casi a la altura de lo que mide un niño como yo, de diez años.
¡Qué inmensa, de grosor, es esta base que ha quedado pegada a tierra!
Hace una superficie que no la abarco tendido sobre ella y abiertos los brazos y las piernas.
Y desde donde miro el cielo en parte despejado y cristalino, y en parte anubarrado.
Las raíces, hacia abajo, incrustadas al subsuelo, son como nervios que se sujetan bravíos convencidos del lugar que les pertenece.
Deben conformar hacia el fondo un árbol casi igual de grande a como era hacia afuera y hacia arriba el árbol que cayera.
 
2. Eso
 
La base ha quedado redonda, clara y plana. Y apenas en una zona luce astillada. En ella puedo contar los años que tenía este gigante, en los anillos que lo circundan:
¡Son más de cien, que puedo contar echado de bruces sobre esta mesa húmeda y olorosa en el contorno del boscaje!
Tirado en su superficie hay una parte lisa y pareja, hasta donde ha podido avanzar la sierra que han usado los peones que durante días han y empujado de un lado y jalado y del otro la sierra, para derrumbarlo.
A fin de hacerla funcionar la hoja de metal, de dientes puntiagudos y afilados, un hombre de un lado impulsa y otro la atrae alternadamente.
Eso sí, con sumo cuidado para que el corte avance parejo y la sierra no se rompa, arquee ni destiemple.
 
3. El trino
de las aves
 
Habiendo llegado hasta cierta incisión y pudiendo el árbol aún sostenerse, varios hombres estiran las maromas que se han amarrado a lo más alto del árbol.
 Hasta esa altura alguien antes ha subido, a fin de atar las sogas y poder prevenir, templándolas hacia un punto, que el árbol no se enrede en otros árboles.
Y así orientar la caída hacia el terreno o posición que se desea.
En la parte cortada por la sierra, que ha quedado plana, ahora me siento en medio de otros árboles que se erigen en pie, rumorosos.
Estoy a un costado de la chacra recién barbechada, lista para sembrar, bajo el trino de las aves que revolotean entre la fronda.
Paso la mano para sentir la tersura del corte y la humedad de sus savias aún plenas de fragancia y de vida hacia lo profundo.
 
4. La luz
del día radiante
 
Cuento una y otra vez los cien y más círculos del tronco del árbol que se ordenan uno detrás de otro.
Pero, en esta otra parte del tronco, ya no ha sido posible que la sierra siguiera cortando.
Y es porque el árbol estaba pronto a caer. Es por eso que están las huellas de las hachas que han volado a incrustarse en la madera virgen.
Asestados esos golpes sin piedad en el tronco, han saltado trozos de madera impoluta que volando por el aire, han ido a parar lastimados sobre la hierba indecisa.
Algunos fragmentos o astillas han quedado entre las pencas, quizá después de estrellarse en los rostros sudorosos de los leñadores que han blandido sus aceros a la luz del día radiante.
 
5. Leña
para los fogones
 
Pero, ¿qué se ha hecho de su madera ya totalmente recogida?
Los troncos más gruesos algún camión los acopia para llevarlos a las minas de Quiruvilca.
Con ellos se encofran los túneles siguiendo la veta del mineral por los cuales los mineros avanzan.
Algunos sirviendo de pilares y otros de vigas horizontales, poniendo toda su fuerza y poder en sostener los derrumbes, evitando que los trabajadores mueran aplastados.
De otra parte del árbol se hicieron tablones para la carpintería y de ellos se compusieron mesas, o una cama para los novios recién casados.
O bien algún tembloroso ataúd que ahora avanza por el largo, empinado y crujiente camino al cementerio.
De otras ramas del árbol se hizo simplemente leña para los fogones o los hornos cuando de amasar el pan se trata.
 
6. Hacerla
fecunda
 
La corteza humedecida que casi no vale nada, fue abierta para techar con ella algún viejo muro.
O para reforzar la paja o el rastrojo del techo humilde. Y defenderlo así de las lluvias torrenciales de los meses de invierno.
Otras ramas han servido como horcones de donde se cuelga y orea la ropa recién lavada.
O bien se usan como vigas en alguna choza aldeana. O para el altillo en donde duermen las gallinas.
Algunas otras varas ya libradas de su cáscara, derechas y peladas, valen como puya del gañán que guía a los bueyes en la rotura de la tierra trazando surcos en donde va a caer la semilla.
Otra rama, ligeramente ondulada y con una saliente que sea oblicua pegada a un costado, se hace arado.
En su punta se ha incrustado una funda de metal para abrir la tierra y hacerla fecunda.
 
7. De un gemir
¡ya en vano!
 
Otras ramas han servido como bastones, ruecas y cayados para los pastores. O para madera de donde se hace una guitarra.
Hasta las hojas resecas se aprovechan echándolas al fogón de donde se avivan las lenguas de fuego de ocultos y extendidos efluvios.
¡Ah! ¡Del corazón de un árbol derribado alguien pulió el diapasón de una mandolina!
Pero en esta superficie donde ahora me encuentro, además de la enorme sección cortada por la sierra y de la otra horadada por las hachas, hay una más.
Y es la desgajada por el árbol mismo ya en su derrumbe hacia la tierra tendida.
Esta parte en la geografía del tronco es un conglomerado de espinas que la madera ha hecho brotar y que emergen como púas que se elevan implorantes, rebeldes o de un gemir ¡ya en vano!
 
8. Con la yema
y el pulso
 
Este bosque tupido de astillas se ha erizado en el instante de no poder sostenerse ya en pie el árbol cercenado.
Ya están un tanto amarillas después de haber soportado las lluvias e inclemencias de las lluvias torrenciales de principios de año.
Pongo levemente la palma de mi mano sobre ellas, que se erigen como astas y castillos alucinados.
En sus puntas son estremecidas e hirientes y parecieran dar gritos protestando algo hacia el cielo abierto.
Siempre están hacia un costado y es así porque han sido el último sostén en que se apoyara el árbol.
Y que ahora hacen un tupido e intenso boscaje de astillas, crispadas y ariscas.
Palparlas es como tocar con la yema y el pulso las puntas de mil cuchillos, fusiles, ojivas o espadas afiladas.
 
9. La vida
surge
 
Pero he aquí, en esta exploración, y hacia el borde del tronco, un prodigio emocionante y conmovedor.
Ha brotado ya en la corteza del árbol desaparecido una profusión de pequeños tallos y hojas nuevas.
Han surgido del abismo del tronco para sostenerse en el borde de esta explanada, en la corteza rugosa del árbol antiguo.
Son ramas de un verde núbil, con hojas redondeadas, cual un jardín secreto de vástagos recién nacidos.
Su aspecto es traslúcido y con un aroma profundo a alcanfor, canela y anís.
¡Qué tiernos, inocentes y puros son estos vástagos y cogollos inatajables!
¡Es lo nuevo que surge en lo viejo y ya inmolado!
¡Qué conmovedor comprobar cómo la vida surge cada vez tan enlazada sobre la base de lo antiguo, incluso ya inexistente, salvo esta base!
 
10. Hacia abajo
y al fondo
 
Y ¡cómo en lo viejo se esconde la maravilla  de lo nuevo!
¡Ah, la vida! ¡La vida! Así, hay que reconocerla, como un milagro ¡supremo, cotidiano y trascendente!
Esta matita al lado del tronco es un bosquecillo de verde follaje luminoso.
¡Es un rebrote tierno que hará que de aquí salga un bosque de árboles gigantescos!
¡Hará que nuevamente la vida resurja en este sitio con sus trinos y nidos de pájaros!
De aquí surgirán ya no uno sino varios árboles inmensos porque se apoyan en estas raíces colosales que se esconden hacia abajo y al fondo.
 
11. La vida
nueva
 
¡Es la vida hundida hacia adentro, hecha tradición, herencia y pasado!
Aquella vida que de repente es más vida que la de afuera, porque tiene su propia savia, su propio esplendor y su propia música oculta que nos la legan.
Que se basa también en el árbol de adentro que todos los hombres felizmente tenemos y somos.
Porque hacia adentro, y en el interior de nosotros mismos, adonde estemos y vayamos llevamos un árbol gigantesco.
En ese árbol de adentro que somos también se posan las aves y tejen sus nidos.
De donde también tallamos un arado, un arpa, un violín o una mesa desvelada.
Y, ¡oh prodigio! ¡Es en todos los árboles cortados en donde ha brotado y surgido otra vez la vida nueva!
 
 
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