martes, 30 de abril de 2013

EN LA VÍSPERA DEL DÍA DEL TRABAJADOR - POR ARMANDO ALVARADO BALAREZO (NALO)

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Trabajador chiquiano
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HOLA SHAY:
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Estudiosos en la materia subrayan que el espíritu de sacrificio y el afán solidario son impulsos naturales del hombre que lo llevan a dar de sí, sin importar que de por medio estén sus bienes materiales, su salud y su vida. Asimismo señalan que el sacrificio y la solidaridad implican en su acepción más amplia, la idea del desprendimiento y la generosidad; es la antítesis del egoísmo, que proclama sólo el vivir por sí y para sí. Pero la vida no es ante todo individual, es también colectiva, donde nadie puede ni debe vivir aislado.

Cuando el sacrificio y la solidaridad no se traducen en dádiva, se trasluce en nobles acciones, como por ejemplo, preferir lo difícil a lo fácil, afrontar cualquier peligro para auxiliar a alguien o ayudar al desarrollo de la comunidad. También acudir a donde se necesita ayuda. En fin, sacrificar la propia existencia por valores más altos que los que ella encierra. El espíritu de sacrificio y de solidaridad compartida son propios de hombres de buen corazón; demanda valor y entrega por los demás. En esta oportunidad voy a citar algunos nombres de seres humanos que ya emprendieron el Gran Vuelo y de otros ciudadanos que son ejemplos vivos, intentado recrear sus obras en bien de la comunidad bolognesina.

Llega a mi memoria la imagen del primer “Hombre Araña” que quedó guardada eternamente en mi corazón. Fue una fría mañana de fines de junio del 1961, retornaba de Shincush hasta donde fui gorreando el camión “San Martín”, que iba a Recuay. En circunstancias que sorteaba la bajada, cortando por tramos la vía, pude ver a don Mateo Barba, trepado a un poste en lo alto del cerro, haciendo lo imposible por unir dos cables de acero de filudas puntas que lo hacían sangrar. No llevaba casco, guantes, tampoco una soga que lo proteja de las hualancas y las puntiagudas piedras, que desde abajo lo miraban como vampiros. Nuestro paisano trabajó casi toda su vida en la Oficina de Correos y Telégrafos. Él, cada vez que se producía un corte en el sistema telegráfico tenía que caminar metro a metro los escarpados hasta encontrar la avería y repararlo de inmediato, aun a costa de su integridad y vida, pues seguramente en muchas ocasiones tuvo que hacer su trabajo en terreno hostil. Recuerdo que al acercarme me brindó unos segundos de su tiempo para responder mi saludo; ya cuando estuvo de pie, vi su mirada de satisfacción y sentí su corazón latiendo con fuerza por la emoción de haber cumplido su tarea en bien de la comunicación. Esta vocación de sacrificio es similar al ejemplo de hombres valiosos como Panchito Alva, Alberto Núñez y don “Muchqui” Valerio Aldave, quienes tenían que surcar leguas de leguas cuando eran llamados desde el interior de la provincia para sanar heridas o socorrer a los desvalidos, sin temor a ser contagiados por alguna enfermedad. Seguramente caminaron de noche los abruptos senderos, pues la salud no espera la llegada del alba. De igual modo lo hicieron los amautas Antonio Zúñiga, Juan Fuentes, Teófilo Núñez, Hernán Reyes y los demás maestros rurales llevando conocimiento a los pueblos olvidados. También el Supervisor Provincial Marcos Lemus, visitando una a una las escuelas para cumplir su labor de control, viajando a caballo o a pie y poder entregar los míseros sueldos a los heroicos maestros rurales, las noticias de sus familiares y el azúcar que endulce su agüita de muña.

Cómo no recordar a los comuneros en las excelsas figuras de sus presidentes: Arcadio y Juan Ibarra, Pedro Moreno y Abilio Huerta, quienes además de defender nuestras tierras con el grito: 'Romatambo de Chiquián', construyeron canales y caminos en nuestra difícil topografía, estanques y reservorios de agua para el riego, paredes de tapiales interminables y calles por doquier; es decir apuntalaron con sus brazos y sus cerebros el progreso de Chiquián, obras de las que gozamos de niños, adolescentes y en la actualidad. No es menos importante la labor de nuestros panaderos por darnos el pan caliente mañanero y vespertino, quemándose el lomo, las manos y las pestañas durante las largas horas que dura la tarea de amasijo. Cómo no evocar a nuestros mineros de socavón como don Manuel Vicuña y su hijo Apacho, y a don Manuel Roque. Asimismo a los policías e instructores de Pre-Militar que cuidaban nuestro desarrollo: Pedro Cuevas, “Angelito”, Fausto Chirinos, Cesareo Zarazú, Víctor Morán, Lucho Chiri, Antonio Franco, Cástulo Sánchez, Alejandro Dextre, Pancho Sánchez, Víctor Alvarado, entre otros seres de uniforme verde olivo y azul municipal como don Alejandro Alvarado. De igual manera los coheteros Alberto “Limonta” Núñez de Quihuillán, Baldomero Ramírez y Jacobo Palacios, quienes con su esperado ¡PUN! nos llenaban de dicha en las fiestas costumbristas, poniendo en peligro sus dedos y nariz en cada disparo de avellana o tendida de bombardas en la Plaza de Armas y en el estadio de Jircán.

En mis retinas tengo grabados: los helados, las raspadillas y las chalacas, pero de sólo imaginarme que para elaborarlas tan sabrosas: Camilo Bravo, Danielito Garro, Gelacio Valderrama y su papá, José Montoro y Gregorio Carrera, tenían que bajar enormes adoquines de hielo desde Tucu y traerlos paso a paso a lomo de burro, siento escalofríos en el cuerpo y en el alma. También integran esta pléyade de valientes del trabajo productivo nuestros paisanos Bonifacio Peña y Juan Ramírez, los hombres de la “luz al final del túnel”, siempre prestos a iluminar nuestras noches, a costa de quedarse electrocutado el primero, y morir intoxicado por monóxido de carbono el segundo. Del mismo modo los picapedreros Factor, Alejandro y Aurelio Yábar, Apolinario Montoro, Felipe Alvarado y Melchor Romero, quienes a mano, cincelada a cincelada, milímetro a milímetro construyeron molinos de uso rural, batanes, morteros, umbrales y soportes de huaros.
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Con estos bellos ejemplos, renace ese espíritu de sacrificio por amor al prójimo como estado sublime del alma, alcanzado con sufrimientos e incomodidades, al extremo de convertirse en un hábito, pues los que se acostumbran a experimentar privaciones y molestias, sensibilizan su cuerpo, de tal forma que los más crudos dolores y los más pesados trabajos no dejan huella apreciable en ellos. Cómo no recordar también a nuestros tejedores de antaño: Benito y Pedro Moreno, Marcos y Cesareo Minaya, Florián Rodríguez y Fausto Castillo, quienes confeccionaban de sol a sol: ponchos, frazadas, faldellines, jergas, aperos, pantalones de bayeta, jacus y llicllas. A nuestras tejedoras, bordadoras y costureras: Asunción Aldave, Pili Díaz, Teodora Alva. Goya Anzualdo, Consuelo y Norma Espinoza, Etelvina Tello, Mary Luján, Carmen Montes, Orfila Ocrospoma, Bercilia y Elvira Prudencio, María Rosemberg y Martina Yabar. A nuestra fabricante de coronas Dolorita Aguirre, quien con doña Aquelina de Silva, Dieguita, Orfelinda Portilla, Juanita 'Causa', María Gamarra, Carlos espinoza y la esposa del chofer Leonardo Aldave de Carcas, alegraban nuestros días con sus sabrosos potajes y bebidas al paso.
 
A los trabajadores de la Oficina de Correos y Telégrafos: Pepe Zárate Durand (Jefe), Ana Márquez Ibarra, a nuestra recordada Loyolita, Luz Romero Milla, Pedro Díaz Anzualdo, Mateo Barba Zubieta, Juan Garro Aldave, Antonio Ortiz y Agripino Carrera.

A los herreros Ambrosio Chávez, Abilio Huerta y David Aldave que forjaban rejas, barretas, racuanas, visagras, aldabas, herrajes, canchanas. A nuestros fabricantes de tejas y adobes Toribio Allauca e Iuchi Ramírez. A los talabarteros Felipe Vicuña, Benancio Valderrama, Felipe Velásquez, a los trenzadores Cosme Padilla y Agripino Cerrate, al pintor con pellejo de cordero Crisólogo 'Bolívar' Vásquez. También a nuestros sastres Miguel e Icha Durand, Natividad Valderrama, José Gamarra
Ñato, Jorge Bolarte, Alicho Romero, Juan 'Palermo' Gonzáles, Elias Damián. A los carpinteros Toribio y Teodoro Moreno, Nicolás Ramírez, Gaudencio Moreno, Casimiro Alvarado, Lorenzo Yábar, Valerio Jaimes, Juan Díaz, Julio Carhuachín, Elacho Ñato, Maurelio Reyes. A los fotógrafos Perfecto Bolarte, Garrito, Cesareo Zarazú, Pepe Zárate, Pedro Zubieta, Víctor Morán, Pedro Cuevas, Guillermo Arbaiza. A don Abraham Bolarte que mantenía a puntos los relojes a cuerda; a los zapateros Rucu Feliciano, Juan Ñato, Alejandro Anzualdo, Samuel Calderón, Mariano Blas, Pedro Alvarez, Lorenzo Padilla, Gregorio Espejo, Estañiz Gamarra.
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A los panaderos Manuel Castillo, Maurelio Reyes, Simón Rayo, Ignacio Calderón Ramírez, Pepel, Policarpo Aldave, Pascual Palacios, Victoria Montoro, Ela García, Lucinda y Faustina Alvarado, Mercedes Moncada, Pili y Pedro Díaz, Guillermo Garro, Pedro Moreno, Benigno Palacios, Alejandro Lemus, Chanti Alvarado, Alejandro Lázaro, Honorio Jara, Alejandro Rivera, Joaquín Chamorro, el chino Félix Jiménez. A los choferes ruteros que traían y llevaban calor familiar uniendo sin pestañear de Lima a Chiquián a los paisanos, entre ellos Benjamín y Segundo Robles, Luis y Carlos Nuñez, Anaya, Amancio, Teobaldo Padilla, Matuco Galvez , José Maturana, Juan Montes, Leonardo Aldave, Zenobio Alarcón, Armando y Chanti Alvarado, Elías Landauro, José Yábar, San Martín, Keclin Carbajal, Cachay, Ocrospoma, Armando Delgado, La Liebre, Tolomeo Padilla, los hermanos Abundio y Manzueto Santos Flores, Peli Balarezo, Luco y Claudio Ñato, Miguel Moncada.
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A los techadores Eliseo Calderón, Reymundo Flores, Florentino Alvarado, Teodoro Vásquez (experto en tapiales). A los hojalateros Lolito Rivera, Abraham Bolarte, Manuel Rueda y Bernardo Escobedo. A los productores lácteos Alberto Espejo, Isidro Espejo, Filomeno Meza, Andrés Vásquez, Miguel Romero, Amancio Valdez. A los fabricantes de velas Felipe Ramírez, Accepio Palacios, Lolito Rivera, Daniel Yabar, Mauricio Zubieta. A los albañiles Elías Alvarado, Andrés Lázaro y Perico Izquierdo. A los sombrereros Teófilo Rivera y Rómulo Toro. A don Antonio Padua y su roncadora. A los diestros en bordaduría Eulogio Rivera y don Braulio. A los peluqueros Fidel Balarezo, Pedro Loarte, Chimuco Garro, Elías Rivera, Leonardo Allauca.
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De nuestros maestros primarios, secundarios y de la Escuela Normal, hay tanto que decir, pues gracias a sus enseñanzas somos seres humanos con mayor conocimiento. Saludo a todos ellos en la persona de doce maestros chiquianos que nos acompañan en la ruta: Arcadio Zubieta, Pablo Vásquez, Luz Alvarez, Eduardo Aldave, Anatolio Calderón, Anatolia Aldave, Julio Vásquez, Belisario Pardo, Albina Aldave, Oswaldo Vicuña, Romeo Reyes, Chole Zúñiga... del mismo modo a los trabajadores estatales, comerciantes, base del turismo receptivo, a los músicos y cantantes representados por el maestro Alejandro Aldave; a los comunicadores sociales y administradores de las páginas chiquianas de la Internet; a los escritores en la persona de Filomeno Zubieta, a los gobiernos locales, autoridades de Gobierno y comunidades campesinas, a las asociaciones y comités de gestión.

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Nalo Alvarado Balarezo
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Tejedoras de Chiquián, bajo el liderazgo de Mary Rosemberg, recientemente fallecida

Son unas pinceladas chiquianas como antesala al DÍA DEL TRABAJADOR; sin olvidar: 'Que bordeando el boulevard de los años los recuerdos se esfuman; por eso evoquemos con amor los bellos momentos pasados en Chiquián y no esperemos el último aliento para abrigar a los que hoy nos piden un poco de calor'.
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Aprovecho la ocasión para renovar mi saludo de cumpleaños a mis primos Sara Romero Moreno y Eduardo Dextre Balarezo, y mis plegarias por el alma buena de nuestro recordado amigo Tico. 
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RECUERDOS...
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A LA MEMORIA DE TICO IBARRA DAMIAN
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Entrañable compañero de juegos en mis años primeros. A pocos días de tu largo viaje nos encontramos en la Victoria, ibas sonriente a tu colegio "César Vallejo", donde fuiste magisterio viviente. Un fuerte apretón de manos y una franca sonrisa fue tu saludo postrero. Hoy mi alma se estremece recordando tu rostro bajo el vidrio del ataúd...
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Parado sobre el frío suelo en silencio sepulcral, sentí que mi corazón naufragó junto a los lirios blancos con lágrimas del propio cielo. Desde aquel día, cuando pienso en Quihuillán, veo torcazas volando sobre el Jirishanca, buscando eterno descanso entre las nubes blancas.
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Tico: Siempre te llevo en el arcón de mis recuerdos, corriendo en pleno aguacero tras un barquito de maguey tarapaqueño...

A Tico, mi amigo querido

Está un barquito de maguey
encallado en el Huayhuash;
el alma que lo mantuvo a flote
se fue buscando el arco iris.

El viento ruge en la cubierta
que va perdiendo sus colores,
las cansadas velas tienen sed
y se inclinan a beber del río.

Ya doblan las campanas,
es hora de las plegarias,
por los tiernos marineros
que ante Dios fueron los primeros.

!Levántate barquito tarapaqueño¡
y navega rumbo al infinito,
que el fulgor del Faro Divino
ilumina tu camino.
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Lima, 27 SET 2005 
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Armando Alvarado Balarezo (Nalo)


Fuente:
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HOLA SHAY - Bodas de Oro del colegio "Coronel Bolognesi" de Chiquián - NAB

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JOSÉ BELTRÁN PEÑA: ENTRE LA POESÍA Y EL LIBRO - POR ARMANDO ALVARADO BALAREZO (NALO)


JOSÉ BELTRÁN PEÑA: ENTRE LA POESÍA Y EL LIBRO

“Abre  con ternura un libro,
y  sentirás la respiración del Creador”.
Aralba


Por Armando Alvarado Balarezo (Nalo)

Todos conocemos la profunda crisis de lectores del LIBRO IMPRESO, sobre todo en niños, adolescentes y jóvenes. Me refiero a los libros que se leen fuera de las aulas, no a los cuadernos en forma de libros que han copado casi todos los “nidos”, las escuelas primarias, los colegios secundarios y las academias pre universitarias, tampoco aludo a los libros con lomos dorados que nadie consulta, y que se exhiben por metros para impresionar a las visitas, tanto en oficinas, casas museos, mansiones lujosas, etc.

Son muchas las causas que originan esta crisis, por lo que enumerarlas sería muy prolijo, razón de más para citar sólo una de ellas: INTERNET, “red de redes” con una capacidad de convocatoria que desborda cualquier cálculo a escala mundial. Los lectores acuden por millones, segundo a segundo, para experimentar una serie de vivencias enriquecedoras a través de obras digitales, que están al alcance de todos, las 8,760 horas del año. Pero esta situación, en vez de desalentar a los autores y empresas editoras, los ha impulsado a trabajar más duro, para que el libro impreso siga cumpliendo su noble misión en la formación del Hombre y del conocimiento universal. En este afán, doble trabajo están desarrollando las editoras de revistas, periódicos y suplementos para mantenerse vigentes en el mercado, produciendo al mismo tiempo ediciones impresas y digitales, con creciente participación de escritores y especialistas en diversos temas. Lástima que en esta hazaña sin precedentes, en extremo onerosa y sacrificada, el Ministerio de Educación esté tardando demasiado en apostar por el diálogo franco con los autores, para oxigenar los libros de consulta escolar y superar las carencias mediante tendencias de avanzada, siguiendo el ejemplo de la Naturaleza que se renueva permanentemente.


Uno de los antólogos que está luchando a pulso y cerebro para mantener indemne el acervo impreso, es el poeta, investigador literario, gestor cultural e historiador JOSÉ BELTRÁN PEÑA. Sus antologías son manantiales de agua fresca que fluyen sin cesar, donde versos de diferentes tonos y registros se funden en uno, no como muestra representativa del momento, sino como canto de vida que busca el alba en un coro de confraternidad literaria. Sus antologías no aparecen de vez en cuando como los cometas, sino de manera sostenida, marcando una línea divisora entre el aislamiento que diseca y la difusión colectiva que multiplica, gracias a su amplia nómina de creadores que acoge con los brazos abiertos y el corazón henchido de gozo. Sin lugar a dudas una muestra latente de la importancia de su trabajo en la forja diaria de la literatura, que la cultura y la educación de los pueblos, reclaman. Se suman sus libros de investigación literaria y revistas, entre las que predominan: “EVANGELIO DE LA POESÍA”, “MARIO VARGAS LLOSA EN LA HISTORIA DEL PERÚ”, “LITERATURA PERUANA DEL FIN DEL MUNDO”, “ESTACIÓN COM-PARTIDA”, “HAIKUS PERUANOS”, “POESÍA CONCRETA DEL PERÚ / VANGUARDIA PLENA. ESTUDIO Y ANTOLOGÍA”, “ESTAS 13 DEL 90”, “LA POETA PERUANA Y EL EROTISMO. ESTUDIO Y ANTOLOGÍA”, “POESIA PERUANA INFANTIL”, “ESCRITORES DEL COLEGIO NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE”, “POETAS PERUANAS”, “LUIS HERNÁN RAMÍREZ: POETA Y ACADÉMICO PERUANO. ESTUDIO Y SELECCIÓN”,  “POESÍA PERUANA A LA MADRE. POEMAS SELECTOS”, “POESÍA PERUANA AL PADRE. ANTOLOGÍA”, “POESÍA PERUANA PARA NIÑAS Y NIÑOS / POEMAS SELECTOS PARA EL COLEGIO Y LA CASA”,  “SERPIENTE DE EVA” y “PALABRAS EN LIBERTAD”, en esta última se siente el palpitar de la palabra LIBERTAD en cada edición, no de aquella libertad que levanta su voz sólo en días de feria. Esa bendita libertad, cuyo crisol purificador anida en este pensamiento del poeta cubano José martí, escrito en Nueva York durante su destierro: Hay hombres que son peores que las bestias, porque las bestias necesitan ser libres para ser dichosas: el elefante no quiere tener hijos cuando vive preso: la llama del Perú se echa en la tierra y se muere, cuando el indio le habla con rudeza, o le pone más carga de la que puede soportar. El hombre debe ser, por lo menos, tan decoroso como el elefante y como la llama. En América se vivía antes de la libertad como la llama que tiene mucha carga encima. Era necesario quitarse la carga, o morir”.  José Julián Martí Pérez, murió luchando “de cara al sol” por la libertad de su patria amada, como fue su deseo supremo, el 19 de mayo de 1895 en la zona de Dos Ríos (Cuba).


Del mismo modo, José Beltrán, presenta libros de diferentes autores y editoras, y realiza recitales poéticos, haciendo escuela de solidaridad en cada jornada, atizando permanentemente el fuego cultural al ritmo de las palabras, tonificando la vida y endulzando los latidos cardiacos de sus compañeros de peregrinaje. Un digno ejemplo de enseñanza viva, siempre con el motor en marcha. Luz perenne en el camino literario.


José Beltrán Peña ama los libros, al libro: amigo, hermano, padre, abuelito… sobre todo cuando contienen diversas formas expresivas como testimonios de vida. Poeta inmune al brillo ajeno, presenta libros individuales o antologías, con la misma alegría e intensidad comunicativa con la que presenta sus propias creaciones, porque sabe como todo poeta benefactor, que es mejor dar a raudales que hacerlo a cuenta gotas, superando su propia marca mes a mes. Él convoca a todos los aedas sin distinción alguna: grandes, medianos y en vías de desarrollo creador, buscando en todo momento la hermandad, como avizora la profecía de Isaías en el siguiente texto bíblico:El lobo convivirá con el cordero; el leopardo se acostará junto al cabrito; el becerro, el león y el animal engordado andarán juntos, y un chiquillo los pastoreará. La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas…”.


Seres humanos como José Beltrán, son bellos ejemplos de desprendimiento y amor por los semejantes. Seres que prefieren contar con batallones poéticos en vez de  aquellos batallones que destruyen vidas y contaminan conciencias. Única herramienta de afecto, perseverancia y talento, capaz de acabar con la ignorancia y la indiferencia. Son seres humanos de espíritu precursor, dispuestos a dar la vida por sus ideales. Seres humanos que dejan a un lado el individualismo en aras de la dimensión colectiva. Seres que ceden el paso a propios y extraños para ensanchar el camino del verso, en aras de un mundo más humano, unido y pacífico.


José Beltrán Peña, “voz templada en la fragua ardiente de la sensibilidad creadora”, como diría el cicerone chiquiano Manuel Ñato Allauca, es un poeta nato, de reconocido prestigio en el país y en el extranjero, con muchos premios y galardones bien merecidos que acepta con humildad franciscana, pero con el alma plena de gratitud. Poeta de corazón generoso y reciedumbre mayúscula para el verbo, e inteligencia luminosa que abre sendas en torrencial abundancia, buscando que la poesía alcance carácter universal, escribe así:

REQUIEM

I

¿SI UN NIÑO NAVEGA EN SU BARCO DE PAPEL, ENTONCES,
POR QUÉ, UN POETA NO PUEDE CAMBIAR EL MUNDO CON SU POEMA?

II

LA VIDA DEL POETA
ES UNA OBRA DE ARTE
QUE SE ESCULPE
CON PUÑALADAS QUE DA EL TIEMPO.

III

10:12:00 p.m.   MORDIÉNDOME EL OÍDO IZQUIERDO, ME PREGUNTÓ:
                               ¿la poesía o yo?
10:13:08 p.m.   LE RESPONDÍ CON VOZ LATINA:
                               la poesía
10:13:56 p.m.   SACUDIÉNDOSE LA ARENA Y MIS CARICIAS
                               SE VISTIÓ EN SILENCIO
10:18:00 p.m.   ME DEJÓ SOLO
10:20:00 p.m.   ME SENTÍ SOLO
10:32:02 p.m.   ME CREÍ INCAPAZ PARA MONTAR EL LOMO DEL MAR
10:34:34 p.m.   AL GUIAR MIS OJOS AL CORAZÓN DE LA LUNA
                               VOLVÍ A SER EL MISMO DE LAS 10:19:59 p.m.
                               AL CONTARME ENTRE LAS ESTRELLAS
                              MIENTRAS LA BRISA ME PEINABA


La trascendencia internacional de su obra viene siendo abordada desde diversas perspectivas por eminentes intelectuales peruanos y extranjeros. Por motivos  históricos cuya nutrida exposición rebosan estas sucintas líneas, cito solamente los nombres de 40: Ricardo González Vigil, Juan Benavente Díaz, Danilo Sánchez Lihón, Luis Hernán Ramírez, César Toro Montalvo, Marco Martos Carrera, Jorge Cornejo Polar, Manuel Velásquez Rojas, Yolanda Westphalen Rodríguez, Manuel Pantigoso Pecero, Martha Crosby Crosby, Norma Maquilón Vera, Benjamín Blass Rivarola, Max Silva Tuesta, Ronald Haladyna, Norka Bríos Ramos, Juan Rodríguez Jara, Rosella Di Paolo, Rosario Valdivia Paz Soldán, Rene Carhuanhuanca Buller, Ana María García, Marcial Moro, Ismael Pinto, George Cromwell, Teodoro Hampe Martínez, Vicente Azar,  Maynor Freyre, Salomón Lerner Febres, Ana Varela Tafur, Winston Orrillo, Enrique Verástegui, Carlos Zúñiga Segura, Heriberto Tejo, Luis Antonio Meza, Raúl Jurado Párraga, Jorge Coaguila, Desiderio Blanco, Rafael Lara Rivas, Giovanna Minardi y Carlos Parra Morzán.


En el mes de la POESÍA y del LIBRO, brindo mi tributo de fe y esperanza, al laudable trabajo literario y la ejemplar calidad humana de uno de los más prolíficos hacedores y pensadores peruanos: poeta JOSÉ BELTRÁN PEÑA, augurándole éxitos personales y realizaciones colectivas en su empeño de forjar comunidades de lectura y de promoción poética, como buen apóstol de las letras peruanas y universales.

La Vergne, abril de 2013



lunes, 29 de abril de 2013

EL ZORRO Y LA VIZCACHA (FÁBULA) - POR NORKA BRÍOS RAMOS (SAN MIGUEL DE CORPANQUI - ÁNCASH)

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EL ZORRO Y LA VIZCACHA

Por Norka Bríos Ramos 


“La fábula vive en las hondonadas, los llanos y las montañas;
en la sombra y la aurora; en el silencio y el grito…”.
 
 Aralba 

Inaugurando un nuevo amanecer en Corpanqui, el Sol asoma por los picachos del Huayhuash. Al caer la tarde se ocultará tras el cerro  Wawanmargaraq, en cuyas entrañas viven cientos de vizcachas.

Cerro Wawanmargaraq - Foto: Manuel Nieves

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Estos roedores salen de sus pétreas madrigueras a recibir los rayos solares mientras limpian con recelo sus largos bigotes. La más jovencita está sentada al final del peñasco, lejos del grupo. De pronto, un zorro flaco agazapado bajo una cornisa acerada que sostiene una piedra ovalada, le dice muy bajito, casi susurrando:

- Hola vizcachita, veo que te gusta tomar baños solares, sola, solita como la "andarita" de Luis Pardo. Ha valido la pena esperar un mes, pues la última vez que te vi estabas muy pequeña. Hoy, después de dos días de obligado ayuno, serás un rico bocado.

La asustada vzcachita abrió sus redondos ojazos, reconociendo al zorro del que logró escabullirse atravesando una estrecha grieta, pero ahora está más grande y no podrá escapar. A la distancia escucha cantar al agorero tucu. “Alguien va a morir, y no seré yo, sino el zorro”, piensa, y armándose de valor habla con tono pausado:

- Señor Zorrito, por qué me quiere comer si todavía estoy pequeña. Abajo está durmiendo una oveja gorda, ella sí saciará su hambre (le dice señalando un cactus blanco en forma de oveja). Usted por lo empinado del abismo no puede llegar hasta ella, en cambio yo puedo arrearla hasta el inicio de la pendiente, donde la tendrá a su alcance.
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Cactus en forma de oveja - Foto: ANI

 
- Está bien vizcachita, anda y cumple lo ofrecido a cambio de tu vida; además, no hay manera de que huyas.

- Ve Señor Zorrito, estamos de suerte, abajo sigue durmiendo plácidamente la oveja. Será tarea fácil, no defraudaré su confianza. Se lo prometo.

Seducido por las palabras finales, el carnicero mira hacia la “oveja”, descuido que aprovecha la vizcacha para trepar veloz y empujar la piedra ovalada que está sobre la cornisa, hiriendo de muerte al zorro.

MORALEJA:

En momentos de crisis no es bueno desesperarse, sino hacer de tripas corazon y serenarse, pues siempre hay alternativas que ayudan a solucionar los problemas, por más astuto que sea el rival. 

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 Entrada a Corpanqui, tierra del rico queso - Foto: Daniele Abba

domingo, 28 de abril de 2013

USGOR - POR ARMANDO ALVARADO BALAREZO (NALO) - SALUDO DE CUMPLEAÑOS, FELIZ DOMINGO


USGOR:
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LA CASCADA MÁGICA
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Por Armando Alvarado Balarezo (Nalo)
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No hay nada más saludable que pasar una tarde en Usgor escuchando el rumor de la cascada y el canto de las aves, o sentados sobre el pasto con el Sol dorándonos el rostro, contemplar el valle del Aynín donde reposan Obraje y Pampám.
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Es cuando la mente, adormecida de recuerdos, hurga en la memoria los momentos de radiante primavera y desbordante rebeldía, que desde el fondo del alma envían sus señales de bengala. Solamente la voz desgarrada de una bandada de parleros loritos puede sacarte de este embriagador letargo.
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Para llegar se necesita atravesar Quihuillán y caminar silbando por la carretera, un kilómetro más o menos, admirando un hermoso paisaje multicolor. En la ruta no hay manera de extraviarse, pues basta preguntar a un chaposo caminante: niño, joven o adulto, para arribar con facilidad al paraíso, donde muchos amores indomables dejaron de ser beatos, no sobre sábanas blancas, sino en silvestre tálamo, saboreando el néctar del primer pecado.
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Pocas cosas se comparan a un atardecer bajo un remolino de trinos, sintiendo el fluir sonoro del arroyuelo, la respiración del follaje y el palpitar de los cerros de exuberantes matices que circundan Usgor, y obtener una vista incomparable de la puesta de sol, donde empieza a florecer la noche con sus misterios, sus imágenes y sentimientos.
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Después de contemplar la cascada que cae con la castidad de un níveo velo, trepar sin apuro un turquesa sendero de empinada cuesta, es darse un baño de fragancia y llenar el pecho de pichuichancas y trompitos de eucalipto. Las venas se refrescan, las rótulas se lubrican y la artritis se bate en retirada.
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"Hoy, de aquellas fogatas de fuego ardiente: cenizas quedan", parece decirnos la imagen que sigue; pero no es así, porque Usgor es la cantera del verso donde el alma sueña a perpetuidad, y el corazón escribe sobre esa etapa maravillosa que no se ha ido ni se irá, mientras los latidos corran infatigables entre las arterias y la memoria, porque el corazón no se marchita, s
ólo desgrana nostalgias por una golondrina que se marchó dejando un lirio sobre una foto en blanco y negro.
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Grato ensueño de añoranza que nos lleva a caminar paso a paso por angostos desfiladeros, donde las raíces de los viejos eucaliptos son peldaños para seguir avanzando hasta llegar al viejo aliso, otrora lleno de corazones y flechas de Cupido, que el tiempo ha convertido en una nervuda mano, estirada al visitante peregrino.
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Ver a los escurridizos shulacos dormitando al sol en plácido abandono sobre una pirca, y observar en la copa de un árbol un nido de pajitas abrigando el sueño de los pichones, mientras sus padres picotean el chumpac de un raído maguey, es copar de dulzura el alma y dejar de sentir, aunque sea por unos instantes, el soso aroma de la ausencia.
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Esta mixtura de belleza, aventura y embrujo se puede saborear a manos llenas en Usgor. Sin duda, una experiencia para disfrutar unas horas en armonía con el entorno natural, porque Usgor es un pequeño edén sin cemento ni bulla, solo tranquilidad y embeleso; tranquilidad que le confiere una atmósfera de complicidad a los latidos.
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Después, solamente queda esperar la llegada de la Luna para amar en silencio a una estrella con la caricia de la brisa; sólo así se aligera la vida y se hace más bello el retorno a CHIQUIÁN, acompañado de los pequeños grillos que ya empiezan a aserrar la quietud de los sembríos que se van durmiendo a nuestro paso...
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USGOR
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Celestina del amor primero
de un mancebo picaflor
que en torbellino vuelo
liba el néctar de una flor.
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Saltas en caída libre
acariciando el musgo tierno;
danza la espuma en el remolino,
colmando el aire de fulgor.
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Rasga al viento la dura roca
bajo la fulgente esfera azul,
mientras tu quebrada bebe
el agua cantarina que va al mar.
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Eres velo de novia en primavera,
lágrimas de luna en el verano,
lluvia de recuerdos en el otoño
y blanca cabellera en el invierno.
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.Paraíso de telúrica fascinación;
fresco elemento vital de mi tierra,
etéreo oasis que busca el bardo
para saciar su sed de inspiración.
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Mágica cascada, dulce melodía,
siempre serás un refugio del alma
y alquimia perfumada de ambrosia,
donde florece el amor con el alba.
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Nalo Alvarado Balarezo - JUL 1977

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Fuente:
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Poemario "SENTIMIENTOS" de NAB . Foto de carátula: Jesús Bolarte Ramírez. Ref: XVIII Encuentro de Escritores y Poetas de Ancash - HUARI.
 
 
 


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REYDA ALVARADO: CHIQUIANITA BELLA MUJER

JUDITH BALAREZO - LINDA CHIQUIANA

PASTORITA HUARACINA Y PRINCESITA DE YUNGAY

NIEVES ALVARADO

RITMO ANDINO DE HUASTA

La casa vieja - Nieves Alvarado

Hualín Aldave Palacios

ORQUESTA RITMO ANDINO DE HUASTA

BANDA DE MANGAS

CHIQUIÁN - BELLEZA INCOMPARABLE

Oswaldo Pardo Loarte

Chiquián - Marco Calderón Ríos

BANDA DE LLIPA

LUIS PARDO, EN LA VOZ DE CARLOS ORO

WET - COMO QUIEN PIERDE UNA ESTRELLA

WET - EL VIENTO DEL OTOÑO ES ASÍ

WET - NO PUEDO ARRANCARTE DE MÍ

WET - BUENOS DÍAS TRISTEZA

WET - DÓNDE ESTARÁ MIPRIMAVERA

WET - LUNA DE MIEL

WET - DONDE ESTÉS

NIÑA - DUO ANTOLOGÍA